Bugatti Bolide: el último rugido del motor W16
Con él, la firma francesa despide al legendario motor W16, una pieza de ingeniería que definió a una generación de hiperdeportivos
El majestuoso Bugatti Bolide. Crédito: Bugatti. Crédito: Cortesía
Bugatti es sinónimo de hazañas técnicas que bordean lo imposible. Pero incluso para una marca acostumbrada a romper récords, hay momentos que trascienden la ingeniería y se convierten en hitos históricos.
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Ese es el caso del Bolide, un hipercoche pensado exclusivamente para circuito que no solo representa el cierre de su propia producción, sino el adiós definitivo al motor W16 que cambió para siempre la industria del alto desempeño.
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La casa de Molsheim decidió poner punto final a un linaje mecánico que desafió todas las expectativas desde el nacimiento del Veyron. Y aunque la transición hacia nuevas tecnologías ya estaba en marcha, Bugatti quiso que el W16 se despidiera con un homenaje a la altura: un automóvil extremo, construido sin compromisos y destinado a un grupo muy selecto de entusiastas del automovilismo.
Para ello, la marca diseñó un modelo que no buscaba ser un deportivo más, sino un experimento llevado al límite. El Bolide nació como una pregunta interna —“What If”— que con el tiempo se transformó en uno de los proyectos más ambiciosos de su historia reciente.
Un desarrollo pensado para rozar lo imposible
Entre 2021 y 2023, los ingenieros de Bugatti trabajaron con la obsesión y precisión quirúrgica que caracteriza a sus proyectos más extremos. El objetivo era claro: convertir un concepto radical en un vehículo funcional, capaz de demostrar lo que el W16 todavía podía ofrecer cuando se le permitía operar sin restricciones de homologación para la calle.
Fueron miles de horas dedicadas a optimizar la aerodinámica, reforzar el monocasco de fibra de carbono y ajustar cada elemento estructural. Nada quedó librado al azar. La meta era crear una máquina sin filtros, pensada exclusivamente para pilotos experimentados y diseñada para ejecutar tiempos sorprendentes en circuito.
La prueba definitiva llegó en 2023, cuando Bugatti llevó al Bolide a uno de los escenarios más exigentes del mundo: Le Mans. Allí, el piloto Andy Wallace alcanzó las 217 mph (350 km/h) en la mítica recta, una demostración contundente de que el modelo no fue concebido como un ejercicio de diseño, sino como una auténtica arma de competencia.

Un despedida personalizada para un coleccionista histórico
El último Bolide en salir de la línea de producción fue solicitado por un coleccionista profundamente vinculado con la marca. Este entusiasta decidió rendir homenaje a su propio Bugatti Type 35, escogiendo para su hipercoche una combinación de azul oscuro con azul Lyonnais Especial.
En el interior, el vehículo luce Alcántara Azul Lago, costuras Azul Claro Deportivo y detalles que evocan el espíritu francés, como la bandera tricolor sutilmente integrada a la carrocería. El precio final de esta pieza única alcanzó cerca de $4.6 millones de dólares, una cifra que, según analistas y subastas previas, podría duplicarse en el futuro debido a su valor histórico.
Este coleccionista también es dueño del último Veyron Grand Sport producido, por lo que el Bolide completa una trilogía personal que simboliza tradición, linaje y pasión por los motores más icónicos de Bugatti.
El fin de una era: el motor W16 se apaga
El W16 que impulsa al Bolide es un propulsor de 8,0 litros capaz de generar alrededor de 1,600 caballos de fuerza. Su construcción representa la culminación de más de 25 años de desarrollo continuo, desde que debutó oficialmente con el Veyron a inicios de los años 2000.
Pero este rendimiento descomunal también viene acompañado de una naturaleza puramente de pista. El Bolide prescinde de sistemas como ABS o ESP, lo que lo hace incompatible con la homologación para la vía pública. Toda su carrocería está elaborada en fibra de carbono con elementos aerodinámicos activos y tecnología derivada de competencias de alto nivel, como el sistema de frenado Brembo con componentes que recuerdan a la Fórmula 1.
En el interior, la cabina mantiene un enfoque minimalista orientado al piloto: volante de carreras, mandos físicos y controles diseñados para manejar con seguridad velocidades superiores a 200 mph.
Aunque el W16 se despide, Bugatti no abandona los motores de gran cilindrada. La marca ya anunció el desarrollo de un nuevo V16 que promete ser aún más eficiente y diseñado para la era híbrida, llevando su legado de desempeño a un nuevo capítulo.
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