Componentes genéticos pueden ayudarte a vivir más, confirman investigaciones
Se advierte que investigaciones anteriores minimizaban el impacto de la genética debido a limitaciones en los datos, lo que llevó a conclusiones erróneas
Evaluación de factores genéticos asociados con la esperanza de vida y el envejecimiento saludable. Crédito: luchschenF | Shutterstock
Un nuevo estudio revela que más del 50% de las diferencias en la esperanza de vida son atribuibles a factores genéticos, desafiando las creencias previas sobre el predominio de las elecciones de estilo de vida.
Se advierte que investigaciones anteriores minimizaban este impacto debido a limitaciones en los datos, lo que llevó a conclusiones erróneas.
Las observaciones en árboles genealógicos respaldan la idea de que la genética juega un papel crucial en la longevidad. A pesar de estos nuevos hallazgos, el entorno sigue siendo un factor importante.
Los científicos señalan que, aunque la genética establece un límite, las decisiones relacionadas con el estilo de vida pueden influir en la expectativa de vida hasta cinco años. Esto introduce un debate sobre la calidad de vida frente a la cantidad de años vividos.
Futuros de la investigación genética
Las investigaciones continúan en busca de herramientas que puedan identificar el envejecimiento biológico a través de factores genéticos, lo que podría abrir nuevas vías para mejorar la longevidad humana.
Los expertos discuten el potencial límite de la longevidad humana, sugiriendo que más investigación es necesaria para entender cómo se pueden aplicar estos descubrimientos en la práctica y el impacto en la salud a largo plazo.
Genética y enfermedades crónicas relacionadas con la edad
La genética desempeña un papel significativo pero no exclusivo en las enfermedades crónicas relacionadas con la edad, como el Alzheimer, las cardiopatías y la diabetes tipo 2, al influir en la susceptibilidad individual y en procesos como el envejecimiento celular. Contribuye aproximadamente en un 30% al envejecimiento, interactuando con factores ambientales y de estilo de vida.
Genes clave implicados. Variantes genéticas específicas modulan el riesgo de estas enfermedades. Por ejemplo, el gen APOE ε4 aumenta la probabilidad de Alzheimer, mientras que FOXO3A y genes relacionados con la telomerasa protegen contra el deterioro celular y promueven la longevidad.
- Genes del metabolismo (como FOXO3A) regulan la energía y nutrientes, previniendo enfermedades metabólicas.
- Genes inflamatorios (IL-6) contribuyen a la inflamación crónica, un factor común en cardiopatías y neurodegeneración.
- Telomerasa y TP53 ayudan en la reparación del ADN; su disfunción acelera el acortamiento telomérico y el envejecimiento.
Interacción con otros factores. Aunque la genética es hereditaria, el estilo de vida predomina en las primeras décadas, retrasando enfermedades en personas con variantes protectoras. Estudios de centenarios muestran que genes reductores de lípidos e inflamación extienden la vida al minimizar riesgos cardiovasculares.
Implicaciones prácticas. Identificar variantes genéticas permite prevención personalizada, como en pruebas para APOE en Alzheimer, combinando genética con hábitos saludables para mitigar el envejecimiento.
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