Avanza el “muro negro” que EE.UU. construye en la frontera con México, para dificultar la escalada de migrantes
El tramo forma parte de un proyecto de 230 millas de barrera, de las cuales, 110 kilómetros conectarán la zona crítica entre El Paso, Texas, y Ciudad Juárez
Fotografía aérea que muestra la construcción de un muro fronterizo entre El Paso y Ciudad Juárez (México). Crédito: Luis Torres | EFE
El paisaje de la frontera entre México y Estados Unidos ha comenzado a teñirse de un negro intenso. Bajo las órdenes directas de la administración de Donald Trump, las nuevas secciones de la barrera fronteriza en la zona de Santa Teresa están siendo revestidas con una pintura negra mate diseñada con un propósito específico: convertir el metal en un obstáculo incandescente para quienes intenten cruzar.
El nuevo tramo del muro fronterizo que EE.UU., construye cerca de Ciudad Juárez, en el límite con Nuevo México, destaca por su diseño poco convencional: una estructura metálica pintada de negro mate, pensada para absorber mayor calor bajo el sol y dificultar que los migrantes puedan escalarla.
La obra forma parte de un proyecto impulsado por el gobierno del presidente Donald Trump, que contempla una inversión de aproximadamente $4,500 millones de dólares para reforzar la seguridad en distintos puntos de la frontera.
En conjunto con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), se prevé la construcción de unas 230 millas de barrera, de las cuales un tramo significativo se ubica entre El Paso, Texas, y Ciudad Juárez, Chihuahua, una de las zonas con mayor flujo migratorio.
Autoridades estadounidenses han señalado que la pintura negra no solo incrementa la temperatura de la superficie —lo que actúa como elemento disuasorio—, sino que también ayuda a reducir la corrosión del metal. En su momento, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, afirmó que la medida responde directamente a una solicitud del mandatario, quien considera que el calor adicional dificultará aún más los intentos de cruce.
Cuestionan eficacia de las medidas
Pese al endurecimiento de la infraestructura fronteriza, especialistas y activistas advierten que estas estrategias no han logrado frenar de manera definitiva la migración. El sacerdote Javier Calvillo, quien trabaja con comunidades migrantes en la región, señaló que el fenómeno persiste a pesar de las barreras físicas y políticas restrictivas.
“Mientras más difícil pongas tu muro o tus vallas, afectan más a la migración, la haces más complicada, pero no la detienes”, afirmó en entrevista. Recordó además que, en momentos de alta presión migratoria, miles de personas han quedado varadas en ciudades fronterizas como Ciudad Juárez, en espera de una oportunidad para cruzar.

Calvillo también mencionó que medidas previas, como el Título 42 y el programa “Quédate en México” (MPP), provocaron que los migrantes buscaran rutas más peligrosas o permanecieran por largos periodos en condiciones precarias
Por su parte, el gobierno estadounidense sostiene que el reforzamiento de la seguridad fronteriza ha tenido efectos visibles. De acuerdo con datos oficiales, los cruces irregulares han disminuido considerablemente en los últimos meses, con cifras que, según la administración, reflejan un descenso significativo frente a años anteriores.
Además del muro, las autoridades planean ampliar la infraestructura en el Río Grande, incluyendo barreras flotantes y cercas reforzadas en ciertas zonas. Sin embargo, organizaciones defensoras de migrantes advierten que el aumento de obstáculos físicos podría elevar los riesgos para quienes intentan cruzar, sin atender las causas de fondo que impulsan la migración.
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