Triunfo de Trump siembra incertidumbre entre inmigrantes y minorías

El movimiento de Trump, nacionalista y divisivo, se impuso con sólido apoyo de los blancos de clase trabajadora

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Triunfo de Trump siembra incertidumbre entre inmigrantes y minorías
Trump celebra su triunfo en Manhattan.
Foto: Getty Images

El republicano Donald Trump, el magnate y novato político que construyó un movimiento de corte nacionalista y popular en apenas un año y medio, se convirtió anoche en el presidente electo de los Estados Unidos luego de ganar por estrecho margen en muchos estados competitivos sobre la demócrata Hillary Clinton.

Trump ganó estados tradicionalmente republicanos y logró entrar en territorio demócrata, imponiéndose en estados como Iowa, Florida y Ohio en los que el presidente Barack Obama triunfó dos veces, pero que permanecieron fuera del alcance de Clinton.  Pocos, incluyendo los expertos, esperaban el triunfo del respublicano, cuya campaña habló más de una vez de un voto “escondido” que nadie esperaba y que saldría el día de los comicios.

A juzgar por los resultados, así fue. A pesar de una oleada de voto latino que se opuso a su candidatura, Trump logró sacar a su base más fiel y que lo apoyó por importantes márgenes: los blancos sin educación universitaria.

Cerca de las 3 de la mañana, Donald Trump se presentó en su fiesta de la victoria en el Hotel Hilton de Nueva York, y anunció que Hillary Clinton lo llamó para conceder la derrota y felicitarlo. Trump ofreció una hoja de olivo y tras, ganar usando retórica incendiaria, pronunció palabras de reconciliacion.

“Ella luchó muy duro, ha trabajado por largo tiempo y tenemos con ella una deuda de gratitud por su servicio a nuestro país”, dijo Trump, refiriéndose a Clinton. “Ahora debemos sanar las heridas de la división y unirnos, debemos unirnos, republicanos, demócratas, independientes, en toda la nación como una misma gente”.

Pco antes, el jefe de campaña de Clinton John Podesta dijo a los reunidos en Nueva York en la aplastada fiesta de victoria de Clinton que “cada voto cuenta y aún estamos contando”

“Váyanse a dormir, y tendremos más que decir mañana”, dijo Podesta, cuyos emails hackeados fueron la comidilla de las últimas semanas de campaña. “Gracias a los que la apoyaron, hicieron un gran trabajo, ella aún no termina con su trabajo”.

No obstante, Clinton poco después llamaría a Trump para felicitarlo por su victoria, que lo colocó a la hora de su declarada victoria, con 288 votos del colegio electoral frente a 215 para ella, una distancia de unos 700,000 en el voto popular, que aún no se terminaba de contabilizar.

Temor de los inmigrantes

El triunfo de Trump, que comenzó su campaña en julio del pasado año lanzando un fuerte ataque contra los inmigrantes de origen mexicano, genera interrogantes y temor entre la comunidad inmigrante y latina del país, ante las amenazas de que el republicano llevará a cabo deportaciones y suspenderá programas de protección para más de 700,000 “dreamers”.

En México, el pánico ante el triunfo del republicano hundió el valor del peso, ante las amenazas de que Trump no sólo hará deportaciones masivas sino que construirá una pared, confiscando o aumentando tarifas a remesas que envían los trabajadores mexicanos para pagarlas. Un temor similar recorrió la comunidad musulmana, que fue objeto de los ataques del líder en más de una ocasión, llegando a proponer una moratoria temporal a los inmigrantes de esa religión.

En Florida, un estado con una población diversa, Trump ganó por 38 puntos entre los votantes preocupados por “excesiva inmigración”. Según sondeos de salida, el voto latino del estado  lo ganó Clinton, con 67%, pero el voto cubano americano estuvo dividido, y 45% habrían votado por el magnate, el único grupo nacional latino en favorecerlo.

En tanto avanzaba la noche y se consolidaba la victoria del magnate, los inversionistas comenzaron a entrar en pánico y el mercado de futuros bajó más de 750 puntos y el peso mexicano se hundió en valor.

Republicanos retienen mayorías

La embestida de Trump fue mucho más fuerte de lo previsto, ayudando a los republicanos a mantener su ventaja en la Camara de Representantes y también probablemente en el Senado, donde los demócratas esperaban tener una oportunidad de avanzar y tomar de nuevo la mayoría. Los demócratas ganaron terreno, agregando un senador y cuatro congresistas, lo que no fue suficiente para lograr las mayorias en ninguna cámara.

Al mismo tiempo, dos mujeres demócratas y de minorías fueron electas al senado, la latina demócrata Catherine Cortes Masto en Nevada y la también demócrata Kamala Harris, de ancestros jamaiquinos y de la India. En Florida, el republicano Marco Rubio ganó su reelección al senado y en Arizona, el republicano John McCain también se mantuvo firme.

Un Congreso unificado permitirá a Trump perseguir su plataforma y comenzar a delinear una nueva mayoría conservadora en la Corte Suprema, que aún permanece con ocho jueces y uno nominado por Obama, Merrick Garland, sin confirmar desde marzo por el comité judicial del senado, ante la negativa republicana de realizar audiencias al respecto. Si esta cámara finalmente permanece con mayoría republicana, Trump tendrá la oportunidad de rescindir el nombramiento y hacer el suyo propio, de una lista de jueces conservadores que ya presentó hace meses.

Desde el primer momento, Trump fue un candidato improbable, lanzando una candidatura sobre la fuerza de su personalidad y de posturas extremas y de corte nacionalista, y sin la disciplina normal en este tipo de campañas nacionales, lo que hizo que muchos descontaran su  posibilidad de triunfo. Pero Trump, contra todo pronóstico, derrotó a 16 contrincantes republicanos, algunos de ellos muy bien financiados y favorecidos por la clase republicana tradicional, como Jeb Bush y Marco Rubio, para hacerse con la nominación de ese partido.

El triunfo de Trump en las primarias generó muchas divisiones dentro del partido republicano, y muchos de sus líderes tradicionales denunciaron al candidato y anunciaron que votarían en su contra, o se abstuvieron de hacerlo, pero al final, durante la convención republicana de Julio, coalescieron a su alrededor con contadas excepciones, como el senador Ted Cruz, quien más adelante lo apoyó.

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