Bernard Hopkins, el boxeador que sigue desafiando las leyes de la lógica y de la razón

Con casi 52 años, peleará esta noche con un poderoso rival de 27 y dice que ahora sí será su adiós

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Bernard Hopkins, el boxeador que sigue desafiando las leyes de la lógica y de la razón
Bernard Hopkins se retirará del ring a sus casi 52 años.
Foto: Getty Images

El 15 del mes próximo cumplirá 52 años. Con fama, reputación, dinero y lejos de ser un personaje que haya caído en el ostracismo. Bastaba con verlo detrás de Floyd Mayweather en cada presentación de Money o llegando de pie hasta el final, en noviembre de 2014, en una desigual pelea en Atlantic City contra el gigante ruso Sergey Kovalev, 18 años menor y con puños capaces de dañar no sólo a veteranos. Pero una y otra vez desafiando las leyes de gravedad, de toda lógica, Bernard Hopkins siempre tiene para ofrecer algo más a su inacabable repertorio. Aunque diga -¿vale creerle?- que esta sí será la última.

Conocido en sus tiempos de apogeo como “The Executioner” (El Verdugo), y más recientemente llamado “The Alien” (El Extraterrestre), Hopkins se subirá esta noche al ring en el Forum de Inglewood, en Los Ángeles, para enfrentar a Joe Smith Jr por el título internacional semipesado del CMB. Emulando, para algunos, al recordado George Foreman, cuando poniendo en riesgo su integridad física combatía entre los pesados a los 48 años… y rozando los 50 también.

Hopkins se toma con gracia su edad. Cuentan que hace unos días, para una de las últimas sesiones de guanteo, apareció con una profusa barba gris, anteojos oscuros y bastón, caminando con cierta dificultad y lentitud. Y mirando a los espectadores, utilizando como espada el bastón, se despojó de los implementos de utilería, sorprendiendo a todos con una carcajada.

“Nadie se ríe ya de mí. Aquellas risas me motivaban a seguir. ¿Cómo sé que ha llegado ya el momento de decir adiós? No puedo encontrar ya a alguien que ría”, explicó Hopkins, que ostenta un récord de 55 victorias (32 KO), 7 derrotas y 2 empates y una trayectoria pugilística de 28 años. El múltiple campeón mundial unificado que reinó entre los medianos (con el récord de 20 defensas) y los semipesados y que logró triunfos notables sobre Oscar de la Hoya, Félix Trinidad y Roy Jones Jr., entre otros, tuvo una adolescencia tormentosa, con un paso de cinco años por la cárcel incluido, por graves delitos.

Hoy, diez años después de la que fue la primera promesa a su madre de retirarse del boxeo, no duda en volver a someterse a rigores físicos no aconsejables para alguien de su edad. Para Golden Boy Promotions, la empresa organizadora del combate, el regreso a los rings después de dos años fue un pedido especial del propio Hopkins.

“Esto es algo que él deseaba, no quería retirarse con la derrota ante Kovalev. Nos pidió una pelea importante, frente a un rival respetable, para evitar las burlas de la gente. Y así se eligió a Smith Jr. (27 años), un boxeador en ascenso (22 victorias, 18 de ellas antes del límite, y sólo una derrota), que puso nocaut en el 1° round al polaco Andrzej Fonfara, y es un peleador peligroso, fuerte y joven”, sostuvo Eric Gómez, presidente de la compañía promotora.

Ahora bien, ¿qué tan riesgoso es pelear casi con 52 años? Muchos deportes permiten competir después del medio siglo de vida, pero no cruzan golpes al cuerpo y a la cabeza. “Para empezar, el boxeo en sí me parece una locura. Que se practique y que la gente festeje eso. Pero dejando de lado una apreciación muy personal, es claro que el boxeo, y a la edad de Hopkins, representa un riesgo. Los deportes en los cuales los atletas se golpean, como el boxeo, el fútbol americano y hasta el rugby, pueden derivar en secuelas para quienes los practican. Concretamente tienen más chances, a futuro, de sufrir Alzheimer o el mal de Parkinson“, especifica el doctor Federico Micheli, neurólogo del hospital de Clínicas y profesor titular de la UBA.

“En el caso de un boxeador, los efectos de los golpes en la cabeza no son los mismos a los 30 años que a los 51. Cuanto más grande, más peligroso. Además, los reflejos no son los mismos. Las posibilidades de eludir los golpes se reducen. Habrá casos excepcionales, como el de Hopkins, o como fue el de Foreman, pero no quita que se asumen demasiados riesgos”, concluyó Micheli.

Hopkins está lejos de adoptar el bajo perfil para lo que se anuncia como su despedida: “Esto es muy importante para mí. Pude haber escogido a un bizcochito como rival, a uno que fuera un chiste vencerlo. Pero no le voy a hacer eso a mi legado. Tengo demasiado orgullo como hombre y por eso escogí al peleador que nadie quiere enfrentar. Me encantan los retos”. Los golpes de Kovalev, muchos golpes de un bombardero, lejos estuvieron de amedrentarlo. Elige seguir desafiando las leyes de la lógica y la razón.

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