Bebés mueren trágicamente

El reciente hallazgo de un bebé que fue sepultado en una zona boscosa no ha sido el más perturbador que se haya registrado en Los Ángeles, donde 110 niños de cero a ocho años han perdido la vida en hechos violentos sólo en los últimos cuatro años.

Unos murieron baleados y apuñalados, otros estrangulados, en accidentes automovilísticos o por negligencia de sus padres. Cuatro de ellos continúan en la morgue en espera de ser identificados y al menos diez del total eran de origen latino, según información de la Oficina Forense del condado.

Del bebé encontrado en el Bosque Nacional Ángeles este jueves aún se desconocen muchos detalles. Los únicos datos revelados son que tenía seis semanas de edad, que falleció el año pasado y que ello no fue reportado a las autoridades. “Al parecer el niño murió mientras estaba bajo el cuidado de sus padres y por razones aún bajo investigación fue enterrado en el Bosque Nacional Ángeles”, informó la Policía.

Al cierre de esta edición no se sabía nada de los padres, ni de la manera exacta en cómo se descubrió el pequeño cadáver en un área con abundante vegetación y de más de 1,000 millas cuadradas, entre los valles de San Fernando y San Gabriel, y el condado de San Bernardino.

Desde 2007 otros 35 bebés con menos de un año han muerto de manera trágica en Los Ángeles. El año pasado un bebé latino de apenas dos meses falleció estrangulado. Los médicos forenses informaron que el menor estaba sucio, muy delgado, con golpes en el torso, una marca roja en el cuello, rasguños y pequeñas cicatrices en el cuerpo.

En otros lugares de California también han ocurrido desenlaces fatales, como el de un bebé de Sacramento que fue quemado por su propia madre dentro de un horno de microondas o el del infante de seis meses arrojado por su progenitora desde el cuarto piso de un edificio.

“El abuso infantil es algo común”, afirma Connie Preciado-González, consejera de la organización SPIRITT Family Services en el Valle de San Gabriel. “Desde que nacen hasta los cinco años son vulnerables porque no tienen voz, un modo de decir que les están haciendo algo o de pedir protección; algunas veces las personas que los abusan son sus padres”, dijo a La Opinión.

Cifras del Departamento de Niños y sus Familias del condado (DCFS) revelan que el 19% de todos los casos de abuso infantil (agresión física, verbal, emocional o sexual, prostitución, negligencia, etcétera) reportados en julio pasado se cometieron contra niños de cero a dos años. Del total, el 57.3% de los menores maltratados eran latinos, 27.7% negros y 11.8% blancos.

“La pérdida de alguien tan pequeño es algo desgarrador”, expresó Trish Ploehn, titular del DCFS, al reportar el fallecimiento de una niña de dos años supuestamente por neglicencia a principios de octubre. “Esta tragedia nos recuerda la importancia de trabajar unidos para mantener a nuestros niños a salvo”, agregó.

La ley estatal SB39, que entró en vigor en 2008, permite la publicación de información limitada cuando existe la sospecha de que la muerte de un menor fue causada por abuso o negligencia.