Buscan prevenir castigos
Expertos escolares quieren remediar problemas de estudiantes
El pasado curso 34,960 alumnos del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) fueron suspendidos algún día de clases por problemas relacionados con armas o drogas o bien por mostrar una conducta inapropiada en el campus.
En el primero de los casos, el código de educación obliga a la suspensión del estudiante, pero en el segundo, que cuenta por el 70% de los incidentes, es el director de cada plantel el que tiene la última palabra para sancionar sin clases al estudiante hasta un máximo de cinco días.
En total, en el año pasado los alumnos de Los Ángeles perdieron 45,768 horas lectivas y en la mayoría de los casos la conducta se hubiera podido solucionar, según los expertos, con una intervención positiva. La principal causa de suspensiones, el 40%, se debe a peleas entre estudiantes o por interrupción del aprendizaje.
Expertos en intervención juvenil y educadores del Distrito Escolar están estableciendo pautas que cambien esa tendencia y ayuden a reducir el número de suspensiones.
Durante un simposio realizado ayer propusieron como alternativa a la suspensión intervenir positivamente teniendo un acercamiento con el estudiante para corregir su actitud y hacerle sentir parte importante en la vida escolar.
El objetivo primordial es establecer criterios más objetivos que sirvan de parámetro para todas las escuelas.
“Primero se debe intervenir y buscar alternativas para que mejoren la conducta del estudiante, y solo recurrir a la suspensión como última alternativa”, dijo Laura Faer, directora de derechos educativos de Public Counsel.
Parte del problema de las suspensiones surge porque “muchos maestros y directores no saben cómo controlar un salón de clases” cuando un alumno muestra un comportamiento rebelde, según Michael Hopwood, coordinador de operaciones del Distrito 7 de LAUSD, lo que lleva a los directores en muchos casos a tomar la alternativa más fácil: enviar el alumno a su casa.
“No dejar que aprenda un estudiante que ha sido suspendido es un error. Tal vez esa solución crea más seguridad por unos días en la escuela, pero se convierte en un problema para la comunidad”, opinó por su parte Michael Nelson, profesor emérito de educación en la Universidad de Kentucky. “El comportamiento en el aprendizaje es una parte más de la responsabilidad por educar a los estudiantes”, dijo Nelson.
La principal causa de suspensiones, que cuentan por el 40%, se debe a peleas entre estudiantes o por interrupción del aprendizaje.
“La mayoría de las veces los estudiantes son solo suspendidos por uno o dos días, pero aún así tiene un impacto negativo porque durante ese tiempo no están aprendiendo”, dijo Hopwood.
“El cambio debe empezar con los adultos”, indicó Renata Ocampo, coordinadora de salud y seguridad en las escuelas en el Distrito 7 de LAUSD. “Si el estudiante ve ese cambio en los mayores, entonces el estudiante va a cambiar su comportamiento. La escuela no puede controlar lo que pasa en la casa de los estudiantes, pero sí puede ser un lugar seguro donde los estudiantes confíen en los adultos”.
Otra preocupación entre los expertos es el número desproporcionado de suspensiones que enfrentan los estudiantes afroamericanos comparado con otros grupos, cuando apenas representan el 10% del alumnado en LAUSD. Para Laura Faer, no se trata de otra cosa más que de “racismo”.
“No hay ninguna otra explicación de por qué los estudiantes afroamericanos reciben tres veces más suspensiones que otros grupos, cuando sabemos que ese es el primer paso que los hace sentir excluidos de la escuela”.
“¿Son todos los estudiantes afroamericanos tan malos o problemáticos como dicen las estadísticas? No creo”, agregó.
“Lo primero que tenemos que hacer para mejorar es reconocer que hay un problema de por qué los alumnos afroamericanos reciben suspensiones desproporcionadamente, y después cambiar la conducta en las clases para mostrar una cultura de responsabilidad y respeto”, añadió Hopwood. “La comunicación de los maestros aquí es clave, porque la mayoría de los padres ni siquiera saben del comportamiento de sus hijos hasta que reciben una notificación de que fueron suspendidos”.