Da su promesa de regresar al Congreso

Exclusiva AP: Giffords promete volver al Congreso

PHOENIX, Arizona .- Cuando el ex presidente George H.W. Bush fue a visitarla al hospital, la legisladora Gabrielle Giffords sólo pudo decir “¡Wow!” y otra palabra que había estado pronunciando frecuentemente en ese entonces: “pollo”.

Meses después, cuando le mostraron fotos de personas famosas para ver si reconocía rostros, Giffords vio a Arnold Schwarzenegger y dijo algo como: “Engañando a su pareja. Bebés”.

Estos y otros detalles surgen en un nuevo libro escrito por Giffords y su esposo donde ofrecen el punto de vista más personal sobre su lenta y agonizante recuperación después de recibir un disparo en la cabeza a quemarropa.

En su libro, Giffords promete volver al Congreso y detalla meses de intensa terapia y su batalla emocional para aceptar lo sucedido.

El libro, Gabby: una historia de valor y esperanza, es el relato más personal y minucioso de la lucha de Giffords en los últimos 10 meses para aprender a hablar y caminar nuevamente, así como de su triste descubrimiento de que otras 12 personas fueron heridas y seis muertas durante el ataque del 8 de enero frente a un supermercado de Tucson.

El libro está escrito desde la perspectiva del esposo de Giffords, el ex astronauta Mark Kelly, pero Giffords es autora del último capítulo, una sola página de breves frases titulada “La voz de Gabby”, en la que afirma que su objetivo es volver al Congreso.

“Me fortaleceré. Volveré”, sostiene Giffords, que a sus 40 años sorprendió a sus colegas al aparecer en la Cámara de Representantes de Washington el 1 de agosto para la votación sobre el incremento al tope del endeudamiento federal. Pero ha enfocado la mayor parte de su tiempo en su recuperación en el centro TIRR Memorial Hermann, en Houston.

En su libro, Kelly recuerda que en varias ocasiones intentó contar a su esposa lo sucedido ese 8 de enero, cuando Giffords fue baleada en la cabeza mientras hablaba con ciudadanos a los que representaba. Pero no lo comprendió plenamente hasta el 12 de marzo.

Kelly preguntó a Giffords si recordaba que le habían dado un balazo, a lo que contestó que sí. Cuando se le preguntó que describiera lo que recordaba acerca del suceso, respondió con tres palabras: “Baleada. Anonadada. Da miedo”.

Ese mismo día, Kelly le leyó un artículo del The New York Times sobre su recuperación y se saltó un párrafo que informaba que otras seis personas habían muerto en el tiroteo. Giffords se dio cuenta que algo le faltaba al texto y le pidió que le dijera qué era.

Kelly escribió que tras enterarse de las muertes, Giffords fue presa de la emoción y tuvo problemas para seguir con la terapia. Esa noche, acostados, dijo a Kelly que se sentía muy mal por la muerte de todas esas personas. El ex astronauta la abrazó y la congresista se puso a llorar.

El libro también revela que la pareja, que se casó en 2007, estaba tratando de tener un bebé. Giffords, de 41 años, se había sometido a varias rondas de tratamientos de fertilidad en años recientes y tenía la esperanza de embarazarse en 2011.

El libro no dice si Giffords buscará la reelección el año entrante. Kelly dijo que la pareja no quiere apresurarse a tomar una decisión. El plazo para declarar formalmente sus intenciones es en mayo.

Personas cercanas han enfatizado repetidamente que ella está enfocada en su recuperación y que no hay un plazo para tomar una decisión sobre su futuro político. La demócrata de Arizona recibió el disparo días antes de asumir su tercer periodo como legisladora.

Giffords recientemente completó dos semanas de sesiones de terapia intensiva en Asheville, Carolina del Norte, y regresó a Houston el viernes, informó su equipo en un comunicado.

Algunos demócratas esperaban que Giffords usara su fama reciente para competir por el escaño en el Senado dejado por el republicano Jon Kyl. Pero un estratega demócrata dijo a los demócratas en Arizona que ella no buscará ser senadora. El estratega habló en condición de anonimato porque no estaba autorizado para hablar sobre los planes de Giffords.

El sospechoso del ataque, Jared Lee Loughner, se declaró inocente de 49 cargos. Está siendo obligado a tomar medicamentos en una prisión en Missourí en un intento por volverlo mentalmente apto para ser enjuiciado.