Hechos, no intenciones

El liderazgo del Partido Republicano de California (CRP), reunido este fin de semana en Los Ángeles para su convención anual, quiere demostrar que tiene serias intenciones de comunicarse y atraer a su tolda a los votantes latinos del estado y para hacerlo, llevó a cabo un foro junto con Univision, habló de reclutar a candidatos latinos para diversos cargos y de cambiar la conversación hacia temas comunes, como la economía, educación, impuestos y seguridad pública.

Este paso nos parece sumamente inteligente, aunque debieron de haberlo dado hace mucho tiempo. Si así hubiera sido, los republicanos no tendrían un pobre 31% de los votantes registrados de California, ni serían el partido minoritario en la Legislatura y el ejecutivo. Por ejemplo, el pasado noviembre, a pesar de que el partido nacional fue ganador en el resto del país, sus candidatos perdieron las ocho contiendas para puestos ejecutivos estatales en California.

Desde que el entonces gobernador Pete Wilson decidió apoyar una medida antilatina y antiinmigrante –la 187- para aumentar su debilitada popularidad y ganar la reelección en 1994, el Partido Republicano no ha dado pie con bola, perdiendo cada vez más terreno político en tanto el voto latino crecía a casi un cuarto de los votantes del estado.

Esperamos que la nueva actitud del CRP se traduzca en un cambio real y que le llegue el telegrama a legisladores como Tim Donnelly, quien hace unos meses presentó una medida similar a la Ley de Arizona aquí en California y para más Inri, se trajo al senador Russell Pearce, el creador de la misma, a dar un discurso en su apoyo.

Dicha medida, por cierto, fue derrotada por un voto que se dividió exactamente por la línea partidaria: los republicanos votaron sí, los demócratas votaron no. Este es el mejor ejemplo de lo que no se debe hacer, si quieren atraer el voto de los latinos y otras minorías. Y el partido nacional debería mirarse en ese espejo.