Márquez tiene el plan perfecto
El 'Dinamita' afirma que, con más de 140 libras, vencerá a Pacquiao
SANTA ANITA.- Una mañana brumosa en el sur de California marcó las primeras sensaciones de los viajeros inevitables de cada fin de semana que llegan hasta el hipódromo de esta localidad en busca de la adrenalina de las carreras de caballos.
Aspiran a ganar, o perder, un par de dólares, pero en todo caso con el entusiasmo legítimo y comprensible de agregar motivación a unos días sin Lakers y sin Dodgers. Sin Angels y sin Clippers.
Sólo que esta vez la invitación incluía la presencia del campeón mundial Juan Manuel Márquez, sin duda el boxeador mexicano de más prestigio en años recientes, y quien cumple los pasos finales de su preparación para su “megacombate” del próximo sábado contra el filipino Manny Pacquiao en Las Vegas.
Hay un ring improvisado frente a la pista, cerca del público, y hasta allí llegaron todas las caras conocidas del trajín boxístico.
Sí, un boxeador entre “burreros”, ya sea para que los seguidores de los caballos le brindaran su apoyo a Juan Manuel o -según el inevitable vaivén de los negocios- para que la imagen del campeón les llevara unos miles más al Parque de Santa Anita.
Justo eso, pero aunque Top Rank anunció 10 mil afiches de la pelea Pacquiao-Márquez III para que los mexicanos y amigos del box llegaran al lugar; ya sea el cielo gris o la economía precaria de este tiempo, o las dos cosas; no llegaron más de 500 personas a aplaudir al guerrero azteca.
“Hay más gente hoy que otros días de carreras”, dice Raúl Payán, un “burrero” empedernido quien además ama el boxeo.
Vive en Pasadena, a minutos del lugar, y llega cada semana, esta vez con sus hijos. “Vienen conmigo porque quiero que conozcan a Márquez que yo estoy seguro le va a partir la m a Pacquiao”.
Ya entrenó el californiano Timothy Bradley, el otro invitado de élite, mientras anuncian que Márquez está 45 minutos retrasado.
Bob Arum, el zar de Top Rank, tranquiliza a los periodistas, pero deja una advertencia. “Con este clima [frío, según él] Márquez va practicar apenas un par de minutos”. Hay 56 grados en el termómetro y, según fuentes, en el Gimnasio Romantza, en México D.F., entrena a más de 90 grados y no quieren riesgos.
Mientras un locutor se rompe la garganta con el relato de las carreras que de a poco van pasando, de pronto se alborota la raza y aparece Márquez.
Un marco distinto, pero igual el calor y la compañía del público.
¿Qué representa estar aquí en un escenario tan singular?
“Es un privilegio estar acá y sentir el cariño de todos los mexicanos y los amantes del boxeo”, fue lo primero que dijo.
“He venido a dejarles a todos la invitación para que me acompañen en la pelea más importante de mi vida”, dijo.
Respondió las preguntas que ha contestado mil veces sobre cómo le va a ganar a Pacquiao y cuál es el plan de triunfo para que la tercera ante el zurdo filipino sea la vencida.
“A un boxeador como Pacquiao no le ganas en la noche del combate hay que tener un preparación óptima, y ésa la hemos conseguido en la tierra alta en México”, agregó.
Sin abundar en el tema espinoso de los esteroides, sí deja un par de reflexiones para ponerle punto final.
De manera específica, responde por lo que no hizo en el ring cuando dio más de 140 libras ante Mayweather, y qué es lo diferente ahora para dar el peso ante Pacquiao con un resultado distinto.
“Ante Mayweather fue complicado por el problema del peso él no dio el peso que pactamos y yo di mucha ventaja pero de eso se aprende y esta vez verán un trabajo distinto para pelear con un boxeador distinto”.
Aquella noche perdió en una pelea “blooper” que no tuvo sentido. Hoy cree que haciendo algo diferente conseguirá un resultado diferente.
¿Porqué cree que esta vez es diferente?
“Por mi preparación y por el rival. Yo trabajé distinto. Traje un preparador físico especial para que me ayudara y ya veo los resultados”.
¿Tanto ha cambiado?
“Es normal que después del trabajo que hemos realizado durante casi tres meses, el cuerpo reacciona y llegas a tener otro aspecto pero es trabajo limpio, como en todos mis 18 años de carrera”.
La otra razón que agrega Márquez para cimentar su opción de triunfo es todo lo que conoce al rival.
“Yo sé que a él le molestó que yo dijera que nunca me ganó, pero es verdad. Pacquiao es un gran boxeador y le ha ganado a grandes peladores, pero a mí no me ganó. Mi estilo le hace daño y estoy seguro de que le voy a ganar”.
Un saludo por los altavoces del hipódromo para agradecer la hospitalidad e invitar a todos a apoyarlo en la pelea que él mismo define como un “parteaguas” de su carrera.
La noche en la que el combate más importante es también el más difícil de su carrera, y la obsesión porque no sea la última, a pesar de sus 38 años, porque “si le ganó Pacquiao esta firmada la revancha”.
Juan Manuel Márquez , de paso por Los Ángeles, camino de Las Vegas para su cita de “morir matando” del 12 de noviembre contra Manny Pacquiao.
