ZONA DE JUEGO: La diferencia entre querer y desear

Existe una diferencia muy grande entre las personas que queremos ser y aquellas que desean ser.

El querer significa trabajar, pelear, luchar por hacer una carrera profesional, por lograr un objetivo, por alcanzar lo más alto, por triunfar sin más ayuda que el esfuerzo de uno mismo.

Desear es dejarle nuestro destino a la suerte, a la dependencia de que otros nos busquen en lugar de salir a buscar, en no alzar la voz para que se fijen en nosotros y nos tomen en cuenta.

Eso es precisamente lo que sucedió con Miguel “Piojo” Herrera y Hugo Sánchez.

El primero, en cuanto se empezó a manejar su nombre para ser entrenador del América, dijo de inmediato:

“Yo sí quiero”. “Yo sí puedo”. “Yo sí estoy interesado”. “Sería lo máximo llegar a entrenar al América”.

Por su parte, a Hugo Sánchez lo volvió a traicionar su ego y falta de humildad.

Cuando al “Pentapichichi” se le preguntó si le interesaría ser entrenador de las Águilas del América, su respuesta fue: “Pues si el proyecto es algo que me convenza y va de acuerdo a mis intereses, lo meditaría”.

Con esa respuestita, Hugo dejó escapar la gran oportunidad de dirigir a un equipo grande, tal y como él lo pretende.

En Europa jamás se le va a presentar la oportunidad de hacerse cargo de un club de tradición, prosapia e importancia como las que el América tiene en México.

Si Hugo hubiera respondido con convicción y con el corazón en la mano que le gustaría ser entrenador del América, es posible que hubiera obtenido el puesto.

El exjugador del Real Madrid tiene una amistad muy estrecha con el propietario de la cadena Televisa, que a su vez maneja al América.

De haber levantado la mano y no haberse hecho del rogar, Emilio Azcárraga Jean hubiera considerado la opción de dar la dirección técnica del club a su amigo.

Lo que pasa es que Hugo sigue creyendo que el mundo necesita de él, más de lo él necesita del mundo que lo rodea.

Herrera no desaprovechó el momento para utilizar cualquier medio de comunicación a su alcance para hacer llegar su mensaje en cuanto a la gran oportunidad que significaría para su carrera el poder dirigir al América.

El “Piojo” es un hombre apasionado que le imprime dinámica a sus equipos, que sabe tratar bien al jugador y que se ha ganado el respeto gracias al estilo propositivo que imprime a los cuadros que dirige.

Herrera es una buena persona, sencillo en su trato con la prensa y abierto a los comentarios y críticas del público.

Es un hombre que en su momento ha sabido asumir sus fracasos y gozar sus momentos de grandeza.

Como jugador, Herrera, un lateral que disputaba cada balón con vida, alma y corazón, no se acerca para nada a lo grande que fue Hugo dentro de la cancha.

Ahora, en su etapa de entrenador, Herrera tiene más hambre de ser alguien, de triunfar, de llegar a la cumbre.

En pocas palabras: Herrera quiere ser, mientras que Hugo desea ser.