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FIL premia a Grandes

La escritora española gana galardón por 'Inés y la alegría', ambientado en la Guerra Civil

El premio Sor Juana Inés de la Cruz fue entregado el miércoles a la escritora Almudena Grande.

El premio Sor Juana Inés de la Cruz fue entregado el miércoles a la escritora Almudena Grande. Crédito: Notimex

GUADALAJARA, México.- La escritora Almudena Grandes, quien el miércoles recibió el premio Sor Juana Inés de la Cruz 2011, cree que España “jamás ha agradecido al exilio republicano” todo lo que le debe, al contrario de lo que sucede en México, donde hay “una especial sensibilidad” hacia este fenómeno.

“Los exiliados republicanos fundaron de alguna forma la cultura mexicana contemporánea. En México, y en Argentina también, se ve lo que España perdió cuando muchos intelectuales tuvieron que exiliarse”, afirmó Grandes en una entrevista, horas antes de recibir el galardón en la estelar Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

La novelista española, que cuenta con centenares de miles de lectores, se declaró “muy emocionada” por el premio, que le llegó dos semanas después de haber ganado otro galardón mexicano: el Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska por el mismo libro.

Aunque Inés y la alegría recrea una historia “muy española”, situada al principio de la dura posguerra, Grandes cree que esta novela ha tenido una excelente acogida en México quizá porque “es un país con una historia muy torturada, y que está familiarizado con las revoluciones y con las mujeres revolucionarias”, como las que hay en su libro.

“Y es un país, y creo que en España no somos muy conscientes de esto, donde el exilio republicano se trata con una ternura y un amor enormes. Para la cultura mexicana fue fundamental en todas las órbitas ese exilio, y no solo en la literaria. También en la científica y en la pedagógica”, subrayó esta autora a la que le encanta venir a la Feria del Libro de Guadalajara.

“Esta feria es especial porque los lectores invaden cualquier espacio. Es una feria muy viva; es un puente que pone en contacto a la literatura con la gente y es muy conmovedor el interés que hay en este país por la literatura”, aseveró la autora de novelas como Corazón helado, Las edades de Lulú o Malena es un nombre de tango.

La novela Inés y la alegría forma parte de un ambicioso proyecto de seis libros, situados en la posguerra española, en plena dictadura de Franco, con los que Almudena Grandes quiere rendir homenaje a la resistencia antifranquista.

Como buen filósofo, Fernando Savater cree que la filosofía “está hecha más de preguntas que de contestaciones”, pero el miércoles se sometió con gusto al interrogatorio que le hicieron mil jóvenes en la Feria del Libro de Guadalajara, a quienes aseguró que “esta época no es peor que las demás”.

“La forma de acabar con el gimoteo sobre lo malo que es el mundo de hoy es preguntarnos cuándo fue bueno”, dijo Savater ante los más de mil jóvenes que abarrotaron el auditorio Juan Rulfo de la feria, que le preguntaron por el sentido de la vida, la existencia de Dios, la muerte o la felicidad.

Savater, asiduo visitante de esta feria desde hace más de veinte años, estuvo acompañado por el escritor mexicano Xavier Velasco, que hizo de moderador del acto y que, ante el gran aplauso con que fue acogido el pensador español, se alegró de que se recibiera “a este filósofo como si fuera un cantante de YouTube”.

De inmediato, Velasco dio paso a las preguntas y la primera fue acerca de “la felicidad”, una palabra que a Savater le parece “demasiado imponente” y que, según contó, la gente no se atrevía a emplear en la antigüedad, por si acaso los dioses se enfadaban y les mandaban un rayo.

Este hombre que no se considera “un Filósofo, con mayúscula”, sino tan solo “un simple profesor”, prefiere la palabra “alegría”, “más compatible con la vida humana”.

“Hay que defender la alegría y vivir a favor de ella. La felicidad, si llega, que lo haga como un regalo inesperado”, dijo Savater a los jóvenes estudiantes, que, quizá por estar delante de un filósofo al que admiran -según dijeron algunos de ellos- formularon sus preguntas con gran seriedad y en términos muy adecuados.

En realidad, dijo el autor de Ética para Amador, lo que hacen los filósofos “es profundizar en las preguntas más radicales que se puede hacer un ser humano”, entre ellas la del tiempo -“nosotros estamos hechos de tiempo”, aseveró- o la de si hay vida después de la muerte.

“Sobre la muerte no sabemos nada. Eso es lo más seguro que sabemos. Lo importante no es pensar si hay vida después de la muerte, sino antes”, y tener en cuenta “a los otros, el presente y las alegrías y tristezas de la vida”.

El escritor mexicano Alberto Ruy-Sánchez dijo también el miércoles en la FIL que las redes sociales de internet se transformaron en “espacios para hacer literatura” y que ayudan sobre todo a quienes no tienen lugar para dar a conocer su obra.

“El mundo está lleno de gente que hace poesía pero que no están en las editoriales ni en los periódicos y Twitter da la posibilidad de escribir y publicar”, comentó el autor.

Ruy-Sánchez (Ciudad de México, 1951) declaró en entrevista que las plataformas electrónicas como Twitter o Facebook son una ayuda para que los escritores difundan su obra a un público que no siempre compra libros.

“Para los escritores son enormemente benéficos como lugar de escritura sobre todo para los poetas, porque es una demostración de que a la gente le gusta la poesía”, afirmó el narrador.

Ruy-Sánchez asiste a la FIL para presentar sus dos nuevos libros Elogios del insomnio y La página posible.

El narrador, quien se describe como “una personas obsesiva” al momento de crear una obra, es asiduo usuario de redes sociales, además de alimentar su propio blog en donde publica sus poemas y crónicas antes de que sean editadas por alguna casa editorial.

Recordó que en la revista electrónica llamada El Malpensante publicó por primera vez los relatos que componen Elogios del insomnio.

En estos el autor retoma el tema de la sensualidad humana a la que considera una necesidad “tan importante como aprender a escribir o bailar”, afirmó.

Consideró además que la noche es el momento en el que los humanos tienen una mayor “disponibilidad sensual”, elemento que siempre ha estado presente en las grandes obras literarias.

El escritor adelantó que prepara una novela que girará en torno al asesinato del político ruso León Trosky, a manos de la policía secreta de José Stalin en 1940.

La historia se enfocará en “la dimensión del mal y el placer” al narrar que la secretaria de Trosky, Silvia Ageloff, fue seducida por el espía catalán Ramón Mercader para asesinar al político, explicó.

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