Cuidado con los consejos y ofertas, no todos son ciertos
En todas las crisis económicas se inventan nuevas maneras de defraudar a la gente, y así es con la presente.
El otro día un cliente que pensaba hacer una bancarrota me preguntó si era cierto que se podría eliminar las deudas con un fideicomiso. El cliente explicó que recibió un volante en español en el correo que explicaba que la bancarrota no era la mejor manera de eliminar las deudas, que era mejor y más seguro establecer un fideicomiso o living trust, como se denomina en inglés.
El anuncio ofrecía los servicios de un “grupo legal” de notarios.
¿Qué es un fideicomiso (living trust)? El nombre completo es un fideicomiso vitalicio revocable o un fideicomiso activo o voluntario y es un documento legal que sirve como sustituto parcial de un testamento.
La ventaja principal de un fideicomiso activo es que, después de morir, los bienes de uno pasan a nuestros herederos sin tener que pasar por los tribunales y así evitar las cuotas y gastos que conlleva un procedimiento jurídico.
Una vez establecido todos los bienes de uno -desde bienes inmuebles, si los hay, hasta el vehículo y cualquier otra cosa que se quiera heredar- se incluyen en el fideicomiso cambiando el título del bien. Es decir, el título de la casa, el automóvil, las cuentas bancarias y los otros bienes se ponen a nombre del fideicomiso. Este proceso es voluntario, y posteriormente puede ser enmendado o revocado en cualquier momento por la persona que lo estableció.
Precisamente por ser voluntario, este procedimiento no ofrece ninguna protección de los acreedores.
Si debe mucho en tarjetas de crédito, estos acreedores pueden demandar y obligar la venta de los bienes que están a nombre del fideicomiso.
El “grupo legal” en este caso se estaba aprovechando del miedo que mi cliente tenía del proceso de quiebra y ofrecía una alternativa que parecía legítima, pero no lo era.
En las semanas que siguen les informo más sobre los fideicomisos, testamentos y otros planes de caudal hereditario.
El autor es abogado y ejerce en Los Angeles. mb@brennerlex.com