Batalla campal en el Cairo

Se ensangrienta el proceso electoral egipcio con 2 muertos y 220 heridos
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Batalla campal en el Cairo
Manifestantes lanzan piedras a las fuerzas de seguridad de Egipto durante una protesta en El Cairo.
Foto: EFE

EL CAIRO, Egipto (EFE).— La violencia tiñó ayer de sangre el proceso de transición electoral en Egipto después de que el centro de El Cairo volviera a ser escenario de una batalla campal, que dejó al menos dos muertos y 220 heridos.

Varios testigos dijeron que los enfrentamientos se iniciaron la pasada madrugada y se han prolongado durante todo el día entre militares, que protegen la sede del Consejo de Ministros, y manifestantes acampados en la zona.

A lo largo de toda la jornada, los manifestantes y los efectivos apostados en la azotea del edificio gubernamental se han lanzado piedras, sillas y los objetos que tenían a mano, según testigos.

Un activista, que se identificó con el nombre de Walid, dijo que los manifestantes arrojaron también cócteles molotov contra soldados y sicarios vestidos de civil, que respondieron con cañones de agua.

La Junta Militar, por su parte, culpó de lo sucedido a los participantes en la protesta y negó que las fuerzas de Seguridad hayan agredido a ningún ciudadano o manifestante, en un comunicado emitido esta noche.

El origen de los incidentes es confuso, ya que difiere según la parte que se consulte.

Una fuente de los servicios de Seguridad indicó a Efe que los enfrentamientos comenzaron después de que entre los manifestantes acampados junto al edificio del Consejo de Ministros se extendiera el rumor de que uno de ellos, hincha del club de fútbol Al Ahly, había sido detenido y golpeado por agentes del orden.

Walid apuntó que el hincha Abudi Ibrahim Abudi jugaba con una pelota con varios amigos y ésta cayó dentro del recinto de la sede del Consejo de Ministros.

Cuando fue a pedirla a los guardias del lugar, lo arrestaron y le dieron una paliza.

Al poco tiempo, Abudi fue liberado con señales de haber sido golpeado lo que, a juicio de Walid, fue considerado como una provocación por los acampados.

Sin embargo, la Junta Militar egipcia defendió en su nota que todo comenzó cuando un oficial, encargado de supervisar a los efectivos de seguridad desplegados en el Parlamento, adyacente al Consejo de Ministros, fue agredido, con lo que los otros agentes del orden tuvieron que intervenir.

Entonces, según la Junta Militar, “un grupo de manifestantes se juntó para atacar las instituciones vitales lanzando piedras, tiros de escopeta y cócteles molotov, lo que destruyó uno de los muros de la Asamblea del Pueblo en un intento de irrumpir en ella”.

El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas rechazó, además, que los agentes del orden hayan usado armas de fuego o gases lacrimógenos contra los manifestantes, aunque Walid indicó a Efe que oyó disparos en la zona.

Adel Adaui, portavoz del Ministerio de Sanidad, dijo a la agencia de noticias estatal Mena que había heridos de bala.

Los sucesos de este viernes se enmarcan en la espiral de violencia que se ha desatado en el país con el inicio el pasado 28 de noviembre de un largo proceso electoral destinado a elegir un nuevo Parlamento.

Este mismo jueves finalizó la primera vuelta de la segunda etapa de los comicios, celebrada en nueve provincias, y se está a la espera del recuento de los votos.

Los Hermanos Musulmanes, que triunfaron en la ronda inicial con un 36,6 por ciento de los votos, denunciaron que la violencia de este viernes “es un intento de desviar la atención de las elecciones legislativas que expresan el deseo del pueblo egipcio de proseguir con firmeza hacia el cambio democrático mediante las urnas”.

Este tipo de batallas campales entre la Policía y el Ejército y los manifestantes se han convertido en habituales durante la transición egipcia, iniciada con el derrocamiento del régimen de Mubarak el 11 febrero pasado.

Las escenas que este viernes se vivían en el centro de la capital recordaban los enfrentamientos registrados a finales del mes pasado entre la Policía y manifestantes en la céntrica calle Muhamad Mahmud cerca del Ministerio del Interior.

Esos choques ocasionaron protestas multitudinarias en Tahrir contra la Junta Militar y causaron la renuncia del Gobierno interino del primer ministro Esam Sharaf y la designación de un nuevo Ejecutivo liderado por Kamal Ganzuri.

La elección de Ganzuri, que fue primer ministro de Mubarak durante 1996 y 1999, no gustó a los manifestantes de Tahrir que mantuvieron una acampada que poco a poco perdió fuelle y que finalmente fue trasladada junto a la sede del Consejo de Ministros para poder abrir la plaza al tráfico rodado.