Mantienen en vilo el alivio fiscal

Millones de trabajadores estadounidenses se preguntan cómo le harán para cubrir sus gastos si se hace efectivo el recorte a sus cheques de pago salarial

WASHINGTON, D.C.- Aunque está cerca la Navidad, diversos legisladores esperan todavía un milagro en el Capitolio. Uno que hasta el momento parece imposible de alcanzar: que la Cámara de Representantes reconsidere y someta a votación el proyecto de ley aprobado en el Senado para extender recortes de impuestos y beneficios de desempleo.

Específicamente, la medida implica una reducción de 2 puntos porcentuales en el 6.2% que afiliados y empresas pagan al Seguro Social. También figura la extensión de beneficios de desempleo y evitar una disminución del 27% en los pagos de Medicare y Seguro Social a los médicos.

Si la propuesta no logra revivir, una familia típica en Estados Unidos, con un ingreso promedio de 50 mil dólares al año, verá una disminución de 40 dólares en cada cheque de pago.

Las estimaciones del gobierno indican que 160 millones de estadounidenses se verán afectados, entre ellos 25 millones de trabajadores hispanos. Esto además de 2 millones de personas que se quedarán sin sus beneficios de desempleo.

“El ingreso promedio de una familia hispana son 38 mil dólares. Eso se traduce en un recorte en impuestos de 760 dólares al año. Si se aprobara esta iniciativa, el recorte continuaría el próximo año. Si adoptaran la propuesta, los hogares hispanos tendrían cerca de 1,100 dólares extra”, declaró el presidente del Caucus Hispano, Charlie González.

Desde ayer en la mañana, los actores principales en esta nueva disputa política en Washington comenzaron a dar señales. Pero ninguna de ellas fue alentadora.

Por una parte, los demócratas insistieron en que el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner (R-OH), debe llamar a un nuevo voto. Incluso los congresistas Steny Hoyer (D-MD) y Chris Van Hollen (D-MD) intentaron tomar la palabra en el pleno de la Cámara de Representantes, para increpar al liderazgo.

“Los republicanos están jugando con el dinero de 160 millones de personas”, dijo Hoyer.

Además, el presidente Barack Obama llamó a Boehner ayer en la mañana y le dijo que “la única opción” para prevenir el alza de impuestos es la propuesta del Senado, de acuerdo con la descripción dada por el secretario de prensa de la Casa Blanca, Jay Carney.

Asimismo, la secretaria del Trabajo, Hilda Solís, insistió en que “estamos en un momento clave para el trabajador estadounidense”.

“Nuestra economía ha generado más de 100 mil empleos en los últimos cinco meses. Es la primera vez que esto ha ocurrido desde 2006. Hemos visto señales positivas de recuperación. Si suben los impuestos y no se extienden los beneficios de desempleo, eso afectará la economía”, aseguró.

Por otro lado, Boehner insistió ayer en que el Senado debe volver a sesión e iniciar negociaciones en proceso de conferencia con miembros de la Cámara de Representantes.

“Todo lo que estamos pidiendo es que los miembros del Senado trabajen para que resolvamos nuestras diferencias, para que podamos extender los recortes de impuestos para el próximo año”, dijo Boehner.

El líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid (D-NV), envió una carta al presidente de la Cámara Baja, donde especificó que el primer paso es aprobar el proyecto que ya está sobre la mesa.

“De acuerdo con su solicitud en la junta del miércoles pasado, el senador Mitch McConnel (R-Ky) y yo trabajamos juntos para encontrar áreas en común. Una vez que la Cámara de Representantes actúe sobre esta extensión temporal, podremos sentarnos a completar las negociaciones sobre la extensión de un año”, detalló la misiva.

“Pero tenemos la responsabilidad de asegurarles a las familias de clase media que sus impuestos no subirán mientras nosotros resolvemos nuestras diferencias. Sin embargo, debemos pasar esta extensión inmediata primero”, dijo.

Por el momento, más allá de las declaraciones a la prensa, los actores principales no parecen dispuestos a reconsiderar sus posiciones a tan solo nueve días de que termine el plazo.