Impuestos en California

El aumento temporal de impuestos a la venta y a los contribuyente más pudientes es la pieza central del mensaje del gobernador Jerry Brown ante el capitolio estatal.

Brown propuso reducir los exámenes escolares, defendió la construcción del tren bala y aseguró que la aritmética no da en cuanto a las pensiones públicas. Pero el déficit de 9,200 millones de dólares, equivalente al 10% del presupuesto estatal dominó la atención. Según la propuesta de Brown, los votantes deberán aprobar en noviembre medio centavo de aumento en el impuesto a las ventas y un incremento impositivo en los ingresos de 250 mil dólares o más, o el sistema educativo de California, especialmente K-12, sufrirá una ronda de recortes más profundos que los anteriores.

Es muy penoso que se tenga que recurrir al sistema educativo como recurso de fondos, y que se tenga que poner en juego su dinero para convencer a los votantes de la necesidad de también aumentar ingresos fiscales para enfrentar el déficit.

El problema es que existe una percepción errónea, alimentada por los republicanos de que California es el estado con los impuestos más altos del país. Es cierto que, según el California Budget Project, nuestro estado está entre los primeros en cuanto al gravamen al ingreso individual estatal y corporativo, aunque este último también permite numerosas deducciones. Sin embargo está a mitad de la tabla en cuanto a la venta y a la propiedad, y entre los más bajos en cuanto al alcohol, al tabaco y al combustible.

Creemos que la solución equilibrada al déficit exige ser compartido por recortes de gastos y aumentos de ingreso. Los recortes se vienen realizando desde hace tiempo y hay espacio para un incremento temporal en los impuestos.

Hay motivos para creer que los ingresos estatales aumentarán este año con una mejora de la economía, pero se necesita más certeza que ese optimismo para sanear las cuentas estatales.