California: Una decisión peligrosa

En mayo de 2011, la Corte Suprema de California ordenó a las cárceles de California que reduzcan la sobrepoblación de reos en 33,000 personas. En lugar de cumplir con el número 33,000, Jerry Brown, decidió tomar un paso más allá y liberar a 50,000 reclusos.

En menos de tres meses, nuestras comunidades están sintiendo los efectos de esta mala política. El programa de reajuste fue dirigido a los delincuentes designados como bajo riesgo. Sin embargo, la definición de Sacramento de bajo riesgo incluye delincuentes condenados por llevar armas en las escuelas, crímenes de odio racial, vender armas de fuego a pandilleros, incendio, robo, y la lista sigue y sigue. Este ha sido un cambio dramático al sistema de correcciones con resultados traumáticos para las víctimas de delitos.

Esta mala decisión, determinó que los prisioneros cuyo último delito fue de bajo riesgo, independientemente de sus antecedentes penales, sean liberados, sin ningún tipo de justicia a la comunidad que fueron sus víctimas.

Cuando era niña, asistí a una escuela primaria en la ciudad de La Puente. Nuestra familia tenía la mala suerte de vivir junto a un callejón, donde periódicamente un helicóptero del Sheriff brillaba su luz en los callejones en busca de pandilleros huyendo y escondiéndose entre las casas.

Yo crecí en una comunidad donde los niños instintivamente se tiraban al suelo cuando se escuchaba un tiroteo. Esto aprendimos antes de saber leer y escribir. Tiroteos, tráfico de drogas, peleas de pandillas, agresiones sexuales y el asesinato eran algunas de las actividades con el que tratamos en nuestra comunidad.

Cuando algunos de los pandilleros eran arrestados por la policía, nuestra comunidad daba un suspiro de alivio. Siempre esperábamos que los pandilleros se desaparecieran para siempre.

En le pasado mes de abril, el Condado de Los Ángeles hizo historia al crear una zona de seguridad de seis millas comprometidas de las áreas de La Puente, Bassett, Valinda y porciones de City of Industry, protegiendo a esta área de más de 1,300 pandilleros miembros de las pandillas Puente 13 y Bassett Grande y sus rivales.

Cuando La Puente estaba triunfando contra el crimen, el estado les dio un ojo negro contra sus esfuerzos. Me entristeció profundamente al leer que desde que el programa de reajuste del estado entró en vigor el octubre pasado, en La Puente, las agresiones sexuales han aumentado un 300 por ciento y los asaltos con armas de fuego y apuñaladas también han aumentado en casi un 150% en toda la ciudad.

¿Ahora que la sesión legislativa comienza, y los legisladores se reúnen detrás de las paredes del Capitolio, que les dirán a nuestra comunidad cuando estos criminales son detenidos un día y liberados una o dos semanas más tarde? ¿Cómo puede nuestra comunidad tener confianza en nuestro sistema cuando los políticos no pueden cumplir su prioridad principal, mantener nuestras calles y escuelas seguras?

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