Súper día para angelinos

Las calles de la ciudad estuvieron ayer vacías; licorerías y restaurantes de comida rápida hacen su agosto

Aficionados miran el Super Bowl en un bar de Burbank, Calif. Muchos se quedaron en sus casas disfrutando del partido entre los Gigantes de Nueva York y los Patriots  de Nueva Inglaterra.
Aficionados miran el Super Bowl en un bar de Burbank, Calif. Muchos se quedaron en sus casas disfrutando del partido entre los Gigantes de Nueva York y los Patriots de Nueva Inglaterra.
Foto: j. Emilio Flores / La Opinión

Un panorama desolado se vivió la tarde de ayer en Los Ángeles, con calles desiertas y tiendas sin compradores. Pero antes de eso, las licorerías hicieron su agosto con la venta de cerveza y otras bebidas alcohólicas.

Se trató del XLVI Super Bowl que por tradición acapara la atención Los Ángeles, el país y el mundo entero.

Tal es el caso de David Salazar y sus amigos. Cerca de 20 personas se reunieron para ver el partido de fútbol amerciano en Santa Ana. Colocaron la gran pantalla en el patio, sacaron sillas y mesas y organizaron “un evento de traje”.

Mientras Salazar llevó sendas cubetas de pollo frito, otro acercó el guacamole y los totopos. A pesar de la falta de los equipos de mayor afición hispana, (los 49’s, los Stealers o los Raiders) lo de ayer fue una verdadera fiesta para quienes gustan del Super Bowl.

Salazar, como muchos televidentes, gozó del medio tiempo y los comerciales. Y aunque aceptó que Madonna no cumplió sus expectativas porque “esperaba un mejor show con más acción, más espectáculo”. El quórum en esta reunión le otorgó un 9 de calificación.

El público se reunió en torno a los monitores más para disfrutar del espectáculo en sí que del evento deportivo.

El tema del Super Bowl fue el favorito en las redes sociales aunque el comentario más popular fue sobre el evento en sí, el espectáculo de Madonna o los comerciales. Sobre el desempeño de los equipos o los jugadores pocos pusieron atención.

El Super Bowl es todo un fenómeno económico que la gente percibe en el bolsillo. Los economistas lo han llamado desde la década de los 70’s, “El Efecto Super Bowl”.

Salazar se quejó de que una cubeta de pollo le costó ayer 15 dólares, tres más de lo que la paga regularmente. ” Ayer (sabado) compramos las cervezas porque hoy es muy difícil encontrarla”, señaló.

Y si usted observó muchos comerciales de aguacates en los últimos días, no fue por casualidad, ya que el Súper Bowl, según expertos, es “un evento ‘guacamolero’ por tradición, al menos en Los Ángeles”.

Según la Asociacón Nacional de Restaurantes, 48 millones de personas pidieron ayer comida a domicilio. El Súper Tazón es el quinto evento en importancia para la industria de las pizzas. Según la asociación, los restaurantes de pizzas se previnieron con el doble de personal para el día de ayer.

Toda esa pizza y guacamole necesita de bebidas para “el desempance”. De acuerdo con números de Nielsen, las cadenas de supermercados vendieron cerca de 17 millones de cajas de cervezas en los días cercanos al Super Bowl.

A pesar de tanta euforia, no todos compartieron la afición. Armando Romero y sus amigos caminaron por las inmediaciones del Staples Center solamente para despejarse un rato “en realidad, no nos interesa el fútbol americano, somos fanáticos del sóccer”, dijeron.

Lo mismo opinó Juana González, empleada de limpieza. “[El fútbol americano] es un deporte que no entiendo. A mí pregúntame del sóccer, hoy para mí es un día cualquiera”, manifestó la mujer.

Juan Carlos Orates, empleado de un estacionamiento y oriundo de El Salvador, no estuvo muy felíz de trabajar ayer. Este año vio a más hispanos llegar a L.A Live para ver el Super Bowl que otros años. “Esta vez sí son por lo menos 50% hispanos en el lugar” indicó.

Mientras tanto, Salazar celebró el triunfo 21 a 17 de los Gigantes de Nueva York, sobre los Patriots de Nueva Inglaterra. “Soy Cowboy de corazón, y no seguí a ninguno de los dos equipos hoy en el Súper Bowl… ¡pero los Patriots jamás!” concluyó.