Despedida real para Whitney Houston

Las mejores voces de una generación le rindieron homenaje. Pero al final, la voz más poderosa en el funeral de Whitney Houston fue la suya.
Despedida real para Whitney Houston

NEWARK, Nueva Jersey.- Las mejores voces de una generación le rindieron homenaje. Pero al final, la voz más poderosa en el funeral de Whitney Houston fue la suya.

Las primeras notas de “I Will Always Love You”, al concluir una ceremonia de tres horas y media en recuerdo de la superestrella de la música pop, resonaron mientras su ataúd era trasladado fuera de la iglesia de su ciudad natal donde la futura estrella del pop conmovió alguna vez a la congregación como una talentosa niña del coro.

Su madre, la cantante de música gospel Cissy Houston, caminaba justo detrás de ella mientras decía “mi bebé” y sollozaba.

La voz de Houston -“aguardas toda una vida para escuchar una voz como esa”, dijo su mentor, el magnate de la música Clive Davis- hizo derramar lágrimas a la hija de la cantante, al igual que a dolientes como Oprah Winfrey en una iglesia atestada después que algunos de los mayores nombres en la música gospel y la música pop cantaron sobre Dios, el amor, los ángeles perdidos y el seguir adelante en la vida.

Stevie Wonder reescribió la letra de “Ribbon in the Sky” en honor a Houston: “Tú serás siempre un listón en el cielo”, cantó.

Y lo mismo hizo el reverendo Kim Burrell con “A Change is Gonna Come”, que Dionne Warwick, prima de Houston, dijo era la canción favorita de la cantante fallecida. Por su parte, R. Kelly hizo que los asistentes a la Iglesia Bautista Nueva Esperanza se pusieran de pie con una versión conmovedora de “I Look to You”, el título del último álbum que Houston grabó en un estudio.

Wonder y Alicia Keys fueron algunos de los cantantes más famosos que le rindieron homenaje, en una congregación de dolientes en la que también estaban Winfrey, Mariah Carey, Kevin Costner, Roberta Flack y Chaka Khan. Pero el coro de la iglesia y las melodías interpretadas por la familia Winans, el astro del gospel, reverendo Donnie McClurkin, y Burrell fueron igualmente poderosas.

La hija de 18 años de Houston, Bobbi Kristina, sollozó y abrazó al amigo cercano de su madre, el cantante Ray J., mientras la voz de Houston se extendía por la nave del templo.

Ray J., quien pasó con Houston buena parte de sus últimos días, rompió en llanto. La cantante Brandy, hermana de él, lo rodeó con su brazo durante toda la ceremonia.

“Estamos hoy aquí con el corazón destrozado pero aun así con la fortaleza de Dios para celebrar la vida de Whitney Houston”, dijo el reverendo Joe A. Carter en el templo repleto, después que el coro detrás suyo cantó “El Señor es mi pastor”.

“Whitney, eres la única mujer que podía unirnos”, añadió el clérigo. “Whitney, este día es tu día”.

Un coro de gospel, cuyos integrantes vestían túnicas blancas y doradas, dio inicio al funeral con sus himnos, y los asistentes comenzaron a moverse de un lado a otro mientras aplaudían. Algunos debieron permanecer en los pasillos de la iglesia llena.

Costner imaginó a una joven Houston valiéndose de su sonrisa para salir airosa de problemas.

Coprotagonista suya en la cinta “El guardaespaldas”, que generó su mayor éxito “I Will Always Love You”, recordó a una naciente estrella cinematográfica que no estaba segura de su propia fama, que “aún se preguntaba: ‘¿Soy lo suficientemente buena? ¿Soy lo suficientemente guapa? ¿Les agradaré?'”

“Fue la carga que la hizo grande y la parte que la hizo tropezar al final”, afirmó Costner.

El cineasta Tyler Perry elogió la “gracia” de Houston, “que la impulsó todo el tiempo, la misma gracia que la llevó a la cima de las listas de popularidad. Ella cantó para los presidentes”.

Warwick presidió el funeral, presentó a los oradores y cantantes y ofreció breves recuerdos de la cantante entre cada número.

El exesposo de Houston, Bobby Brown, se presentó brevemente en el funeral, caminó hasta el ataúd, lo tocó y se fue. Posteriormente dijo en un comunicado que a él y a sus hijos les solicitaron repetidas veces que se fueran, y decidió irse en lugar de arriesgarse a generar un altercado.

Aretha Franklin, amiga cercana de la familia y a quien Houston llamaba afectuosamente “Tía Ree”, iba a cantar en la ceremonia, pero canceló su participación por su delicada salud. En un correo electrónico enviado a The Associated Press, Franklin transmitió sus mejores deseos a la familia.

“Que Dios los bendiga y conserve a todos”, escribió.

La cantante Jennifer Hudson, que entonó “I Will Always Love You” la noche siguiente a la muerte de Houston en un homenaje que se le hizo durante la entrega de los premios Grammy, lamentó el fallecimiento de Houston junto con Monica, Brandy y Jordin Sparks, en representación de una generación de jóvenes cantantes de magníficas voces que crecieron emulando a la estrella de las décadas de 1980 y 1990.

Al principio de la ceremonia, los dolientes en el templo permanecieron en silencio mientras tres agentes policiales escoltaban el ataúd de Houston, plateado y cubierto de rosas blancas y azucenas moradas.

Acto seguido, varios integrantes de un coro, con túnicas blancas, ocuparon su lugar en un estrado. Cuando una banda musical comenzó a tocar, el coro cantó “Whitney” en varias ocasiones.

Un programa que llevaba impresa una foto de Houston tenía la leyenda, “Celebrando la vida de Whitney Elizabeth Houston, una hija de Dios”. En las páginas interiores había imágenes de Houston, de su niñez, acompañada por su madre, y de su vida adulta, con su hija Bobbi Kristina.

Cissy Houston le escribió una carta, agradeciéndole el ser una “hija maravillosa”, y firmada por “mami”.

El oficio se realizó una semana después que Houston fue hallada muerta en la bañera en un hotel de Beverly Hills la víspera de la entrega de los Grammy. Aún no se ha determinado la causa de muerte.

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