Menos acceso al Half Dome de Yosemite

Se limitaría el número de personas que suban la montaña

Menos acceso al Half Dome de Yosemite
Hasta 1,200 personas al día buscan escalar el Half Dome.
Foto: AP

PARQUE NACIONAL YOSEMITE, California

(AP).— Hasta hace relativamente poco tiempo, escalar hasta la cima del Half Dome del Parque Nacional Yosemite era un recorrido solitario reservado solamente para los aventureros más intrépidos.

Pero durante la última década esta ruta se ha visto atestada de gente, con hasta 1,200 amantes de la naturaleza al día que buscan experimentar la famosa montaña que aparece grabada en la moneda de 25 centavos de California, bordada en una línea de vestimenta para uso al aire libre y pintada en el costado de los vehículos del parque.

Ahora las autoridades desean limitar en forma permanente el acceso al monolito de granito, lo que genera frustración tanto en los excursionistas que viajan hasta dicho lugar para lograr una experiencia trascendental como en los defensores de esta medida, ya que afirman que el plan no es lo suficientemente exhaustivo como para proteger este lugar ubicado en una zona designada por el gobierno federal como de vida salvaje.

“Al final del día, si los visitantes y usuarios de la naturaleza no están dispuestos a hacer sacrificios para conservar el carácter silvestre de estas áreas, entonces no seguiremos teniéndolas. En vez, tendremos una versión al estilo Disneylandia”, señaló George Nickas, director ejecutivo de Wilderness Watch.

“Si las personas desean estar a solas y en paz en Yosemite, hay otras 12,000 millas cuadradas para hacerlo”, contrapone el excursionista Pat Townsley, residente del Área de la Bahía de San Francisco que ha escalado la cima en nueve oportunidades.

El mes pasado el parque divulgó la evaluación ambiental realizada sobre las opciones para el futuro del sendero para escalar el Half Dome, que los estudios indican que es el recorrido de mayor concurrencia por lejos de todas las áreas de vida silvestre del parque nacional. El objetivo es mejorar la seguridad del Dome y disminuir la cantidad de gente que recorre el sendero.

Las opciones varían desde no tomar ninguna medida a retirar los cables que los excursionistas usan para escalar el trayecto final en ángulo de 45 grados, lo que haría que llegar a la cima sea algo inaccesible, excepto para los escaladores con experiencia.

Nickas los denomina “pasamanos en la naturaleza” y dice que su agencia podría entablar una demanda judicial para retirarlos, si las autoridades del parque no deciden implementar esta opción.

“A menudo las agencias intentan poner al alcance de todas las personas toda la vida silvestre, pero si lo hacen, entonces ya deja de ser vida silvestre”, señaló.

La recomendación del parque busca encontrar un término medio entre la prohibición total y la libertad irrestricta del pasado, cuando los excursionistas se amontonaban en los cables, como automóviles en la hora pico del tránsito. A partir del año 2013, permitiría que 300 personas por día crucen un punto de control a dos millas de distancia.

“Hay cierto nivel de subjetividad en esta decisión”, señaló el portavoz del parque Scott Gediman. “Pero se tuvo en cuenta el tipo de gestión del parque y de la naturaleza y se llevaron a cabo entrevistas personales con diferentes personas sobre sus experiencias al recorrer el sendero. Nuestra tarea es encontrar un punto de equilibrio”.

En 1874, esta cima resbaladiza que se alza a 5,000 pies por encima del suelo del valle fue descrita como “totalmente inaccesible”. Pero en 1919 el Sierra Club instaló los primeros cables junto a la subida final de 400 pies, a fin de que los visitantes sin experiencia en escalar piedras pudieran ascender hasta la cumbre -del tamaño de 17 canchas de fútbol- para poder disfrutar de las espectaculares vistas del Valle Little Yosemite, El Capitán, la inmensidad de Sierra y el suelo del Valle.

“Una vez en la cima, la experiencia es realmente increíble. Es uno de esos momentos en la vida en que nos dejamos sorprender y nos cuestionamos nuestra existencia, el espacio, el tiempo y todo lo demás”, señaló el excursionista Townsley, que cree que a todas las personas se les debería permitir tener esta experiencia.

Es claro que si la decisión se tomara hoy, no se habrían colocado cables de acero trenzado ni se habrían hecho perforaciones para colocar montantes en el Half Dome. El Congreso aprobó la Ley de Vida Silvestre en 1964, y 20 años más tarde designó al 95% de Yosemite, incluyendo el Half Dome y el transitado sendero de ocho millas de extensión que llega hasta el Dome, como un área que no debería ser alterada por la mano del hombre.

Con el paso de las décadas, la cantidad de personas que visitan el parque ha crecido en forma constante, superando los 4 millones el año pasado -en parte porque es fácil llegar en automóvil desde Los Ángeles y del Área de la Bahía de San Francisco. Y la idea de escalar el Half Dome en un día como medida de fortaleza personal también comenzó a ser cada vez más popular.

Al menos cinco personas han perdido la vida en los cables desde el año 2006, aunque en casi todos los casos la lluvia fue un factor a considerar, señalaron las autoridades. Los guardaparques desean que los visitantes puedan bajar la cuesta de granito resbaladizo en 45 minutos, sobre todo en caso de tener que escapar de las tormentas que se forman con gran rapidez y dificultan aún más el equilibrio, y la única forma de lograrlo es reducir la cantidad de personas, señalan.

El año pasado las autoridades del parque implementaron provisoriamente un sistema de lotería para sortear 400 permisos de acceso diario, que tuvo lugar desde el Día de los Caídos en las Guerras hasta la primera nevada en octubre.

“Creo que están haciendo un gran trabajo, pero considero que se enfrentan a grandes dificultades al intentar inventar algo que funcione”, dijo Rick Deutsch, autor del libro One Best Hike: Yosemite’s Half Dome. Señala que los 400 permisos es una cifra más manejable que toma en cuenta la cantidad de visitantes que cancelan su visita sin aviso.

El aumento en la cantidad de visitantes representa un gran desafío para las autoridades del parque, que deben lograr un equilibrio entre el acceso y la orden del sistema que establece que se deben proteger los recursos para las futuras generaciones. El parque ya ha comenzado a tener dificultades al decidir si debe limitar o no la cantidad de automóviles permitidos en la entrada para proteger al Río Merced que atraviesa el corazón del Valle Yosemite y es un río protegido por el gobierno federal y considerado “silvestre y panorámico”.

La oportunidad de que el público examine las opciones y contribuya sus opiniones al Plan de Administración del Sendero del Half Dome finaliza el 15 de marzo.

“Escalar el Half Dome es una experiencia muy especial y lo comprendemos”, señaló el portavoz Gediman. “Pero al mismo tiempo tenemos que conservar y proteger el parque para las futuras generaciones, así como también ofrecer una experiencia positiva a los visitantes, ya que los parques nacionales pertenecen al pueblo estadounidense”.