Esperan que el Papa sea la ‘voz de los sin voz’

Los disidentes de Cuba aguardan la visita como gran acontecimiento

Guía de Regalos

Esperan que el Papa sea la  ‘voz de los sin voz’
Un obrero trabajaba ayer en el montaje del altar desde el cual el papa Benedicto XVI oficiará una misa al aire libre como colofón de su visita a la isla, en la Plaza de la Revolución, de La Habana.
Foto: EFE

LA HABANA, Cuba (EFE).- Buena parte de los disidentes cubanos aguardan la visita del Papa Benedicto XVI como un acontecimiento muy importante y esperan que el pontífice sea la “voz de quienes no tienen voz” en Cuba, aunque también hay críticas entre los opositores que cuestionan su viaje.

En declaraciones, Dagoberto Valdés, intelectual cubano que hasta el año 2007 fue director de la revista Vitral, órgano oficial de la Diócesis de Pinar del Río (oeste de la isla), esta visita “es la oportunidad de que el Papa sea la voz de los que no tienen voz”.

En similar sentido se pronunciaron otros opositores consultadoscomo Oswaldo Payá, que encabeza el Movimiento Cristiano Liberación y que promovió el llamado “Proyecto Varela”, o Berta Soler, actual líder de las Damas de Blanco, grupo femenino que aboga por los derechos humanos y la libertad de los presos políticos en la isla.

Dagoberto Valdés espera que Benedicto XVI se refiera durante su estancia en Cuba a la “responsabilidad de los derechos humanos, la dignidad, la paz y otros valores” que la isla “necesita urgentemente”.

Para Oswaldo Payá, no hay que centrar la expectativa de la visita papal en que vaya a catalizar un giro hacia la libertad en la isla, pero su viaje puede “sintonizar” con “el cambio que se está produciendo en los corazones y las mentes de los cubanos a pesar de que el Gobierno mantiene cerrados los espacios políticos, entre otros”.

Tampoco Berta Soler cree que la visita del Pontífice vaya a “resolver el problema de Cuba, que es la libertad”, aunque considera que “es bueno que él conozca la situación actual del pueblo cubano” y de la disidencia que, recordó, sufre la represión y el hostigamiento del Gobierno.

Tanto Payá como las Damas de Blanco quieren que Benedicto XVI se reúna con la disidencia durante su visita, un reclamo que también ha hecho el psicólogo y periodista independiente Guillermo Fariñas a través de una carta dirigida a Joseph Ratzinger.

“No se debe desaprovechar el momento histórico para plantearle una serie de problemas a su Santidad”, indicó Fariñas, premio Sájarov 2010 del Parlamento europeo, un reconocimiento que también se concedió a Payá (2002) y a las Damas de Blanco (2005).

En su misiva, este opositor pide al Pontífice que no sea “cómplice” del régimen cubano y que en sus homilías en la isla solicite la “libertad sin destierro de todos los presos políticos” y mejoras en las “pésimas condiciones carcelarias” del país.

El programa oficial de la visita del Papa no contempla que Benedicto XVI se reúna con disidentes, como tampoco lo hizo Juan Pablo II en su visita de 1998 porque, según Oswaldo Paya, en aquel momento “hubo presiones y condicionamientos” para no recibirlos.

Y dentro de la disidencia también hay voces que cuestionan la próxima visita de Benedicto XVI: una de las más críticas es Marta Beatriz Roque, exprisionera política del grupo de los 75 opositores que fueron condenados en la llamada “Primavera Negra” de 2003.

“Yo soy partidaria de que el Papa no venga porque la situación que hay en el país actualmente es muy difícil por la represión a la disidencia” dijo Roque, quien no ve voluntad política alguna en el Gobierno de cambiar la situación ni cree que la visita del Pontífice pueda contribuir a ello.

Esta opositora también fustiga a la jerarquía católica de la isla al considerar que “está equivocada” y “comprometida con el régimen”, lo que a su juicio está muy lejos de lo que desean los fieles católicos.

El papa Benedicto XVI estará en Cuba del 26 al 28 de marzo y será el segundo pontífice en viajar a la isla tras la histórica visita pastoral de su antecesor Juan Pablo II.