Gigantes listos para ganar

Con nuevo talento latino el equipo de San Francisco iniciará la temporada 2012
Gigantes listos para ganar
Ángel Pagán, nuevo talento latino en los Gigantes.
Foto: José Luis Aguirre / El Mensajero

SCOTTSDALE, Arizona.— A unos días del inicio de la temporada regular del beisbol de las grandes ligas, los Gigantes de San Francisco hacen sus últimos ajustes con el objetivo de poder repetir la hazaña de 2010: ser los campeones de la serie mundial este año.

El Mensajero estuvo en los entrenamientos de primavera del equipo negro y naranja que entre algunas novedades para el 2012 trae al puertorriqueño Ángel Pagán.

Los Gigantes canjearon al también boricua Andrés Torres y al dominicano Ramón Ramírez a los Mets de Nueva York para adquirir a Pagán, quien con su velocidad intentará estimular una ofensiva que terminó en último lugar en la Liga Nacional en carreras anotadas el año pasado.

El agente libre llegó a grandes ligas en 2006 con los Cachorros de Chicago y viene de dos campañas con los Mets.

Pagán le dijo a El Mensajero que durante el tiempo de receso movió su campo de entrenamientos de Puerto Rico a la Florida en donde contó con un instructor de bateo y un entrenador físico. “Quiero dar el cien por ciento de mí”, afirmó el jardinero central de 30 años.

La nueva pieza de los Gigantes se define como un hombre alegre, de familia, que nunca le dice no a nada y para quien la fe es muy importante a la hora de jugar. “Dios es mi bate”, comenta.

“Me gusta ser un ejemplo no solamente para los niños latinos sino para todos los seguidores’’, asegura. “Ser una persona de buena calidad en la comunidad vale para mí mucho más que ser el mejor pelotero del mundo”, agregó.

En medio de las graderías del estadio de Scottsdale, dos aficionados seguían con detenimiento cada uno de los movimientos de los peloteros del equipo de la Bahía, especialmente al venezolano Pablo Sandoval.

Amelia Reyes y su esposo Pablo Sandoval, los padres del “Panda”, no podían ocultar su felicidad por el buen desempeño que ha tenido su hijo, quien recientemente firmó con los Gigantes un contrato de 17 millones de dólares por tres años.

Los padres de Sandoval creyeron en el sueño de su hijo desde que él era muy pequeño. “Trabajábamos de lunes a viernes, pero el fin de semana era para los muchachos y la pasábamos en el campo de beisbol”, recuerda Amelia.

“Lo de Pablo y Michael (hermano de Sandoval que también fue pelotero) comenzó desde los cuatro años de edad. Pocos años después ya representaban al país en diferentes torneos”, comenta el padre.

Amelia y Pablo recuerdan sus travesías por diferentes ciudades de Venezuela para llevar a sus hijos a competir. “Los padres jugamos un papel muy importante en la formación de nuestros hijos, tenemos que apoyarlos y siempre estar presentes. Si no puedes estar físicamente, por lo menos por teléfono”, dice la orgullosa madre.

Según Amelia, son muchos los obstáculos a los que se enfrentan los peloteros latinos, como el racismo, la soledad, adaptarse a un nuevo país y a una nueva cultura, para lo cual el respaldo de la familia es fundamental.

“Yo apoyo a muchísimos peloteros latinos”, dice Amelia. “Los invito a la casa y los consiento preparándoles su comida favorita o simplemente escuchándolos”. Como dice Pablo, su esposa los ha adoptado y ya forman parte de la familia.

A su hijo lo definen como un muchacho excepcional, dulce, con un corazón gigante, que le gusta sonreír y que tiene un gran arraigo por los niños especiales.

Aquí en Estados Unidos, el número 48 de los Gigantes creó Panda Kids Foundation y en Venezuela, Hermanos Sandoval al Bate que ofrece ayuda a niños pobres, discapacitados o enfermos. Pablo, el Panda, siempre ha dicho que al ayudar a estos pequeños está invirtiendo en el futuro de ellos y de sus comunidades también.

Esa modestia que lo caracteriza es una de las grandes enseñanzas que le han dado sus padres, quienes siempre le dicen que haga lo que haga y esté donde esté no pierda la humildad.