Invertir en la educación
Gracias a mis lectores por sus cartas y comentarios; gracias por leerme estando o no de acuerdo conmigo.
Sam Soto es uno de ellos. No tengo el gusto de conocerle en persona, pero creo que nuestros desacuerdos nos han acercado. Casi siempre coincidimos al señalar los problemas que existen y casi nunca en las soluciones que propongo, y menos en las criticas que hago.
Semana a semana me escribe, ya sea para demoler mis puntos de vista o para mandarme material que leer, para confirmar los suyos. Es la libertad de expresión en su forma más elemental y positiva: Discrepancias sin enemistad.
Supongo que ambos perseguimos metas similares por caminos y con ideologías distintas.
La semana pasada hablé de la educación y el trágico efecto en el futuro del país de los recortes presupuestales en el campo educativo, y las reacciones fueron múltiples; algunas personas, con vidas difíciles en el presente, no entienden nuestra preocupación por el futuro.
Esta semana Sam me escribió: “Muy interesante artículo, pero aparte de los recortes presupuestales hacia la educación, me fijo también en los altos salarios de los administradores. Tengo un amigo que estudio en Berkley y me dice que de vez en cuando le piden dinero para la universidad, pero no les da, y la causa es que el jefe de seguridad tiene una pensión de 150 mil al año. Todo eso contribuye a los altos costos de la educación. Tanto dinero que tiran a la basura los estados y el Gobierno federal”. (sic)
A este comentario se sumaron otros, incluidos varios de México, en los que se quejan de la situación educativa local.
Si aquí responsabilizó a nuestros políticos por su de ceguera, en México culpan del pobre estado de la educación a Eva Esther Gordillo, secretaria general del sindicato de maestros, cuyos miembros se dedican más a hacer huelgas y manifestaciones que a educar. La Gordillo vive de la política. Ha logrado para el sindicato “de su propiedad” diputados y senadores y para ella concesiones a cambio de su apoyo político.
Para eso solo tengo una explicación: los políticos de México le tienen miedo los asusta la Gordillo ¿Será que les sabe sus cositas?
¿Y la educación de los niños?
¡Bah!
Aquí, en los Estados Unidos, no cojeamos del mismo pie, pero de otro.Los políticos solo ven “su hoy”, su transitoria importancia y su asegurado futuro económico.
¡Y punto!
Velan por sus altos ingresos, pensiones y prestaciones pero no les importa el futuro de los ciudadanos del mañana. Su amor a los dólares es síntoma de una enfermedad que padecen casi todos. Son realistas (?), el futuro de los estudiantes no les deja dinero.
Estoy convencido de que los Estados Unidos, tarde o temprano, van a superar la crisis actual y es para entonces que tenemos que tener una población educada; la forma de aprovechar esa mejoría, es estar preparado para cuando se presente.
Para lograrlo habrá que empezar la política educativa de cero y con políticos nuevos, porque corregir la mentalidad del “solo yo y hoy” actual es casi imposible.
Tenemos que tratar la educación como un tesoro del país y cada dólar que se invierta en ella, lo incrementa. Educar no debe ser un negocio, es una misión en que cada ciudadano debería participar.
Por supuesto que puede haber colegios particulares caros, pero debe haber universidades gratuitas en las que la educación sea tan buena como en las de mucho renombre y deben estar abiertas, indiscriminadamente, a todos los jóvenes que tengan calificaciones promedio superior al 7.5. En tanto no lo hagamos así estaremos creando una sociedad cada vez mas dividida.
Es difícil y frustrante para los actuales estudiantes el no encontrar los empleos con los que sueñan al estudiar. Lo lamento, pero creo que eso va a continuar por algún tiempo.
Yo vivo su frustración cada semestre en mi universidad y por más que les digo a mis alumnos que lo que aprenden y saben es lo único que nadie, ni el fisco, les puede quitar y que, si por la situación actual no pueden usarlo hoy, lo aprovecharán mañana, no lo creen.
Es una lástima que el dinero fácil esté substituyendo las ilusiones juveniles de luchar por causas nobles, de ser héroes sociales, que son el motor de las mentes jóvenes.
Hemos creado una sociedad absurda en que vales por lo que tienes, no por lo que sabes ni por lo que eres, ni por lo que produces.
Ese amor desmedido por el dólar abunda especialmente en el campo político publico y financiero.
El saber, el esfuerzo y la constancia deben tener como premio el éxito; todo lo demás no encaja en lo que ha dado en llamarse el sueño americano.
Pero el éxito no tiene calendario No debemos jugar con el futuro, aunque sea de otros, aunque nosotros ya no estemos
Por muy escasos que estén los recursos de hoy tenemos que invertirlos en educar a nuestros jóvenes, no para que nos lo agradezcan, sino para que ellos y el país puedan vivir dignamente.