Candidato islamista promete unidad

El primer ministros sería elegido en consenso con el Parlamento
Candidato islamista promete unidad
El candidato presidencial egipcio Mohamed Mursi comparece en una rueda de prensa en El Cairo, Egipto, ayer.
Foto: EFE

EL CAIRO, Egipto (EFE).- El candidato de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Mursi, aseguró ayer que si es elegido presidente formará un Gobierno de unidad en Egipto que no esté dominado por su grupo político, el mayoritario Partido Libertad y Justicia (PLJ).

En una rueda de prensa, Mursi se comprometió a que el ejecutivo esté compuesto por representantes de distintas fuerzas políticas y tecnócratas y que el primer ministro sea elegido en consenso con el Parlamento.

El candidato del PLJ, brazo político de los Hermanos Musulmanes, dijo también que formará un consejo presidencial integrado por algunos de los aspirantes a la Presidencia derrotados en la primera vuelta, así como por salafistas (islamistas ultraconservadores) y coptos.

Mursi se enfrentará los próximos sábado y domingo en segunda vuelta al militar retirado Ahmed Shafiq, último primer ministro de la era de Hosni Mubarak y considerado por sus detractores un remanente del antiguo régimen.

Ante los temores a una islamización del país si está controlado por el PLJ, que domina la mitad de los escaños del Parlamento, el candidato subrayó que son falsos los rumores de que su grupo pretende “cerrar bancos, limitar los derechos de la mujer o dañar el canal de Suez y el turismo”.

“Me comprometo a proteger los derechos de la mujer y de la libertad de prensa. No se va a prohibir ninguna opinión ni cerrar un periódico o un canal de televisión por satélite”, agregó.

Entre sus prioridades figuran -explicó: restaurar la seguridad, poner fin a los problemas relacionados con las subvenciones del combustible y el pan, y mejorar el sistema sanitario y educativo.

A tres días de la segunda vuelta de los comicios presidenciales, Egipto se encuentra en un momento crucial de su periodo de transición política desde la revolución que obligó a renunciar a Mubarak en febrero de 2011.

Falta también por redactar una nueva Constitución para el país, una tarea para la que los parlamentarios eligieron ayer a una asamblea de cien miembros en una controvertida votación boicoteada por las fuerzas liberales y laicas, que acusan a los islamistas de pretender monopolizarla.