Se cumple un sueño

La conveniencia política del anuncio no le quita la justicia ni el mérito de la decisión

Finalmente se hizo. La excelente decisión de la Administración Obama de proteger de la deportación a una categoría de jóvenes es un acto de justicia que también tiene sus beneficios económicos a largo plazo para la nación.

El presidente hizo lo correcto al dar un paso importante en favor de esta gente que son tan estadounidenses de educación y crecimiento como el más nacido en esta tierra.

Esto le abre un horizonte, aunque limitado a dos años, a cientos de miles de jóvenes que injustamente están siendo castigados por la decisión de sus padres de traerlos indocumentados a nuestro país. Al mismo tiempo, esa tranquilidad de vivir sin la amenaza diaria de la deportación les permitirá progresar en sus ambiciones académicas y profesionales que redundará.

Es cierto que hay una evidente carga política al tomar esta acción en medio de un año de reelección, especialmente cuando hay un sector importante del electorado que llevó a Obama a la Casa Blanca decepcionado por la agresiva política de deportaciones de sus Gobierno. Pero esta consideración electoralista no le resta mérito en absoluto a lo que es una acción sabia.

Cabe destacar que el alcance de la decisión de ampliar la política de “deportación diferida” por parte del Departamento de Seguridad resulta en una política más generosa que los proyectos sobre “DREAM Act”, aunque su alcance temporal sea mas limitado.

Ojalá que esta acción de la Casa Blanca pudiera avanzar el debate legislativo en favor de un “DREAM Act” para que el Congreso forme un marco legal permanente de protección a estos jóvenes.

Sin embargo, la primera reacción del congresista Lamar Smith (R-Texas), quien preside el Comité Judicial, no fue buena. Primero, la envenenó llamándola “amnistía” y diciendo que contribuirá al desempleo de los estadounidenses.

En este caso no se traen trabajadores de afuera, por lo cual básicamente no altera el actual mercado laboral. El problema es cuando la propuesta de crear empleos está centrada en la deportación de gente, como menores de edad criados en Estados Unidos, como lo plantea Smith.

Todavía falta la implementación de la nueva política, los detalles son importantes. No obstante, este es un paso gigantesco que protege la inversión que Estados Unidos hizo en la educación de estos jóvenes y les permite a ellos avanzar hacia sus metas.

Esos sueños por los cuales muchos jóvenes llevan mucho tiempo batallando valientemente para hacerlos realidad. Ayer la pesadilla de una deportación quedó de lado, ahora es momento para retomar el sueño de progresar.