Un debate hueco
Yo supongo que ustedes están tan saturados y hartos como yo de las repeticiones y comentarios del debate (?) entre los candidatos que pretenden llegar a presidente de México que, en forma maratónica, nos han venido sirviendo la cada vez mas profesional televisión de habla castellana.
Al parecer, tanta información y tantos comentarios repetidos, cansa; dependemos, cada vez más, de opiniones ajenas. Pese a ello no puedo dejar pasar la oportunidad de agregar mi punto de vista, que espero no acabe de aburrirlos.
Hay muchos a quienes interesa lo que pasa en México a otros no; hoy escribo para los primeros.
Faltan tan solo unos días para las elecciones presidenciales del primero de julio en México y es importante aclarar, hasta donde sea posible, la posición de los candidatos ante los problemas del país.
Con ese fin observé, el domingo pasado, con mucha atención, el segundo debate (?) de los cuatro candidatos y escuché los comentarios posteriores de algunos expertos y otros que creen serlo.
Yo no lo soy. Lo que escribo hoy es mi impresión personal que puede diferir de la de los que saben.
El tal debate, en realidad no fue un “debate” en el estricto sentido de la palabra; fue un listado de los principales problemas de México y una serie interminable de promesas de resolverlos, pero sin definir el como; todo eso salpicado con algunos ataques personales,
Me pareció que el tal debate fue como el carrizo, hueco por dentro, careció de fuerza, de agresividad y de ideas para su implementación; fue la danza del “hay que” Hay que hacer esto, hay que hacer lo otro y cada uno prometió hacer su “hay que” personal. Solo les faltó aclarar el como y el cuando.
Las preguntas y comentarios de Gabriel Quadri se quedaron en el aire y aunque no tiene posibilidad alguna de ganar, fue el más centrado, preguntando varias veces, refiriéndose a las promesas: “¿Con que van a pagar eso?”.
Y ninguno contestó. O no lo sabían o no lo habían pensado o sabían que prometer no empobrece y salieron del paso prometiendo más y más
Todos hablaron de la necesidad de crear empleos (cosa sabida) la necesidad de un acceso mayor a la educación (cosa sabida) y del combate a la pobreza (cosa sabida pero políticamente ignorada) todos dijeron que le pondrían remedio fue repetitivo todos adujeron experiencia en ciertos campos, pero no se habló ni del costo ni del origen de los recursos que se requieren para cumplir sus promesas.
Fueron, para mi gusto, dos horas casi desperdiciadas listando, cada uno a su manera, los mismos problemas, los que todos conocemos, los que por décadas nos han prometido resolver.
¿Nuevo? Nada
Una, un tanto desesperada Josefina Vázquez Mota de un PAN en apuros, no fue la inteligente lidereza de otras ocasiones, ni hizo planteamientos nuevos. Atacó a Peña Nieto, abanderado del PRI, defendió la actuación del PAN y demandó una mayor atención a las mujeres, pero no impactó.
Andrés Manuel López Obrador actúo con falta de agresividad como sintiéndose seguro ganador. Yo lo vi. lento Su mejor promesa fue luchar en contra de la corrupción, o sea contra casi todo México.
Tampoco dijo como ni con que
En semanas anteriores se le había acusado de ser él el que estaba tras el movimiento estudiantil del 132; tuvo un cuidado extremo de no parecer ligado a ese movimiento y solo mencionó la necesidad de que los jóvenes participen en la política. Perdió una gran oportunidad de usar los argumentos de esos estudiantes contra Peña Nieto.
Aprovechó para leer la lista de su posible gabinete de llegar a la presidencia; esta formado con gente capaz; entre ellos destaca Ebrard que muchos piensan debió haber sido el candidato del PRD.
Un Enrique Peña Nieto, de buena presencia y bastante tranquilo actuó como perdonándoles la vida a los demás. Contestó a los ataques de Josefina si entrar en mayores detalles, solo calificándolos como mentiras.
Y Gabriel Quadri, mas intelectual (y lo es) que candidato. Fue examinando y reprobando a los otros tres y Josefina lo reprobó a él por ser el abanderado del partido de Elba Esther Gordillo, lider de los maestros. Gabriel hizo preguntas interesantes e importantes que ninguno le contestó. Tampoco discutieron su proposición de cuidar y aprovechar los mares nacionales.Al parecer los tres pensaron que discutir las ideas de otro era darles importancia y las pasaron por alto.
Creo que este “no debate” fue un gran experimento en la política mexicana, tanto porque se hizo con orden, disciplina y civilidad, como porque fue manejado por la autoridad electoral de acuerdo a lo que establece la ley en México; fue dirigido con discreción y aunque estaban establecidos los temas los candidatos, aprovechando su tiempo, hablaron de lo que les dio la gana.
Hay solo un prietito en el arroz: López Obrador expresó ciertas dudas respecto al manejo honesto de la elección y aunque nadie le hizo caso, me preocupó. Si gana el PRI por un margen pequeño y dado a que en México no hay segunda vuelta, temo que se repita el teatro de López Obrador y volvamos a las protestas callejeras.
¿Y si la inconformidad es del PRI?
Total, por lo que vi y lo que oigo de México, la gente está preocupada por algo indefinido que temen pueda pasar tras la elección.