‘Yo soy 132’: Queremos elecciones limpias en México

Mexicanos de Nueva York exigen transparencia en las elecciones de su país.

Mónica Caudillo estudia un doctorado en Sociologia en la New York University (NYU) y forma parte del movimiento.
Mónica Caudillo estudia un doctorado en Sociologia en la New York University (NYU) y forma parte del movimiento.
Foto: CRISTINA LOBOGUERRERO / EDLP

NUEVA YORK – Como el despertar “al letargo electoral” jóvenes mexicanos definen su participación en el recién creado movimiento “Yo Soy 132” de Nueva York, una extensión del grupo que se originó en México – el mes pasado- con el fin de exigir transparencia en las elecciones presidenciales.

El movimiento en Nueva York, lo compone un considerable número de jóvenes mexicanos que -como Angie Galindo- se conmovieron porque por fin “los mexicanos despertamos de esa gran pesadilla en la que estuvimos viviendo más de 70 años”, dijo la joven que vive en la Gran Manzana desde hace 17 años.

Galindo, médico cirujana de la Universidad Nacional Autónoma de México, enfatizó que éste es el momento en que se debe “respetar la decisión del pueblo, que no nos impongan un gobierno que no sea el elegido por nosotros”.

Según Galindo, “apoyamos y respaldamos todos los acuerdos del grupo en México”, subrayando que la mayoría del grupo, decidió integrarlo por “conciencia ciudadana”.

El grupo en Nueva York se creó hace aproximadamente tres semanas y desde entonces, los simpatizantes -sin poderse calcular con exactitud el número que lo compone- se reúnen para diseñar estrategias a seguir antes del primero de julio, día de las elecciones presidenciales de México.

“Los miembros, unos trabajan, otros estudian, y a esto le dedicamos el tiempo que más podemos”, apuntó Gabriel Sepra, residente en Nueva Jersey. Agregando que su colaboración consiste en traer algunos materiales para hacer pancartas, además de pasarle “la voz” a otros paisanos, para que se enteren de lo que se trata “Yo Soy 132”.

El grupo de Nueva York, se encuentra actualmente trabajando en la realización de un video en el que -con el ánimo de crear conciencia pública- se tomará el ejemplo de algunos migrantes y todo lo que les ocurre en un país extranjero.

Mónica Caudillo calificó la participación en el movimiento como una “excelente oportunidad para que los mexicanos rechacemos la manipulación mediática”.

La joven, que cursa un doctorado en Sociología en la Universidad de Nueva York y que reside en la Gran Manzana desde hace poco menos de un año, confiesa que siempre ha estado interesada en “hacer algo concreto, no sólo quedarme con discutir cómo México puede ser mejor”.

Oriunda del Distrito Federal, Caudillo opinó que la manipulación mediática en los órganos de comunicación “no es el único problema”, ya que existe también entre la sociedad en general.

Caudillo afirmó que el movimiento no es partidista. “Todos los que estamos aquí, no estamos apoyando a ningún candidato, sino luchando para mejorar la pobre democracia que existe en México”, dijo.

Sobre el voto de los mexicanos en el extranjero, explicó que la gente no vota masivamente porque no tiene acceso a votar -por la forma como el sistema está diseñado actualmente- porque les exigen una identificación oficial mexicana, que sólo se puede obtener en México, que se agrava por las condiciones inmigratorias de muchos, que no pueden viajar a obtenerla, por ende se quedan sin sufragar.

Alberto Flores, que trabaja en la industria de la construcción y apoya el movimiento, exigió también su derecho -como mexicano- a la información “verdadera y transparente” para elegir a un presidente. Pero se lamentó que “muchos de los que vinimos a este país cruzando la frontera, carecemos de una identificación para votar”.

“Las leyes en este respecto deben cambiar y deben permitirnos votar -a los mexicanos que vivimos sin documentos en el exterior”, reiteró Flores, señalando que “nuestra contribución es valiosa a nuestro país, ya que enviamos millones de millones en remesas, no sólo para que vivan nuestras familias, sino muchas otras personas”.

Los miembros del movimiento coinciden en señalar que, después del primero de julio, su misión no terminará, ya que tienen la tarea de continuar haciendo una labor de vigilancia permanente en pro de la democracia en su país.