Turismo médico a bajo costo y alto riesgo

Las consecuencias de realizarse cirugías en exterior pueden ser fatales
Turismo médico a bajo costo y alto riesgo
Gloria Coronel casi pierde la vida en Tijuana.
Foto: J.Emilio Flores / La Opinión

Las consecuencias de realizarse procedimientos en el exterior puede ser fatales

Gloria Coronel volvió a nacer en el quirófano, al que llegó con el estómago perforado por una banda gástrica que un médico en Tijuana le colocó dos años atrás para perder unas libras de peso.

“Cuando entré al quirófano pensé que no salía, pero Dios me dejó aquí”, dice Coronel, vecina de Tustin y quien, según el diagnóstico de un doctor de Santa Mónica, estuvo a punto de morir por la infección que le provocó una banda gástrica de dudosa calidad y que le ajustaron demasiado.

El calvario de Coronel, de 49 años de edad y originaria de Guadalajara, México, comenzó cuando la vanidad la llevó a una clínica en la ciudad fronteriza de Tijuana, donde pagó 10,000 dólares (la mitad de lo que se cobra en Los Ángeles) para que le pusieran el dispositivo.

Pesaba unas 290 libras y quería adelgazar rápidamente, pero le ajustaron tanto la banda gástrica que su estómago no toleraba alimentos, ni líquidos. “Era más lo que vomitaba que lo que comía”, cuenta la mujer, quien así pasó casi dos años, perdiendo peso a costa de su salud.

En Tijuana, dice, la dejaron de atender cuando ya no pudo pagar el servicio.

Ya con una grave infección y con parte del dispositivo fuera del estómago, Coronel ingresó casi de emergencia a la sala de operaciones de un hospital del condado de Orange, donde la cirugía correctiva se prolongó por cuatro horas.

Una semana más, asegura su médico, y ella no habría sobrevivido por la invasión de bacterias. “Tuvimos que abrirle el estómago, sacar la infección, quitarle la banda gástrica, reconstruirle el estómago y colocarle una sonda para que drenara la infección”, explicó el doctor Carson Liu, quien indicó que éste ha sido el caso más difícil en toda su carrera profesional.

Este no ha sido el único relacionado con malas prácticas médicas en México. A sus clínicas en Los Ángeles y Orange han llegado unos 55 pacientes con serios problemas de salud a causa de bandas gástricas que obstruían el estómago, o que estaban muy ajustadas.

“Usualmente los encontramos muy enfermos. El problema es que cuando sales del país los pacientes siguen necesitando atención especializada”, indicó el doctor.

En la clínica en Santa Mónica del cirujano plástico Michael McGuire, uno de los más reconocidos de esta región, también han corregido operaciones fallidas realizadas en el extranjero, principalmente en México. Algunas, afirma el especialista, no han tenido remedio.”Han sido situaciones muy malas, horribles deformidades”, comenta McGuire, quien ha dirigido a la prestigiosa Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos (ASPS). “Las puedes reparar en muchos casos, pero en otros no. Les arruinan sus vidas”, señaló.

El llamado “Turismo Médico” ha experimentado un gran crecimiento en la última década en países como México, Costa Rica, Filipinas, India, Tailandia y China. Si bien ahí ejercen doctores calificados, también hay oportunistas que operan en clínicas insalubres y utilizando material de baja calidad.Tijuana es una de las ciudades preferidas por los residentes del Sur de California para comprar medicamentos, recibir atención médica y odontológica, o para practicarse cirugías estéticas. Ahí, los hospitales y farmacias se encuentran a unos pasos de la línea fronteriza.

La Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos, sin embargo, ha detectado que en Baja California, principalmente en Playas de Rosarito, algunos médicos que perdieron sus licencias en California han abierto clínicas. Unos tienen incluso oficinas en Los Ángeles, sólo para conseguir pacientes.

“Les dan un boleto de autobús para ir a sus clínicas en Baja California”, precisó McGuire, quien dijo estar preocupado por esta situación, considerando que “no es fácil perder una licencia médica en California; debes hacer cosas terribles para que te la quiten”.

Al otro lado de la frontera, en tanto, van en aumento las quejas por malas prácticas médicas. A finales de 2011, la Comisión de Arbitraje Médico de Baja California había registrado 357 denuncias, 36% más que un año anterior, reportó la prensa mexicana.

El Colegio de Cirujanos Plásticos, Estéticos y Reconstructivos de Baja California no respondió los mensajes de La Opinión que pidió un comentario sobre los supuestos problemas en ese gremio.

Tampoco fue posible contactar a autoridades sanitarias de México para este reporte, aunque éstas han reiterado en otras ocasiones que los californianos, en particular los de origen mexicano, prefieren la atención médica del otro lado de la frontera por el profesionalismo, el costo y, sobre todo, el trato amable.

Aunque la ASPS reconoce que en México hay doctores de prestigio mundial, alerta que otros operan sin licencia, asistentes capacitados, equipo avanzado, ni instrumentos nuevos, y usando dispositivos no reconocidos por la Administración Federal de Medicamentos (FDA). Estas irregularidadades, subraya, reducen el costo de las operaciones estéticas. “No son éticos, no deberían estar haciendo ese trabajo”, dijo McGuire, quien contó que a una de sus pacientes un radiólogo mexicano fue quien le realizó una liposucción.

A Coronel, el médico en Tijuana que la atendió, le indicó que regresara en uno o dos años para retirarle la banda gástrica. La falta de seguimiento también afecta a los pacientes, según la ASPS.

Y las personas que enferman de gravedad se encuentran con el temor de los doctores estadounidenses de tomar casos complicados, a menos que el paciente ingrese a la sala de emergencias. “Él asume la responsabilidad legal, incluso si no practicó la primera cirugía, por eso muchos médicos no quieren atender a estas personas”, explicó McGuire.

A casi cinco meses de ser operada, Coronel ha comenzado a realizar ejercios para reforzar los tejidos de su cuerpo. Ha perdido unas 85 libras, pero también la inquietud de regresar a un hospital mexicano para mejorar su aspecto físico.

“En Tijuana, desgraciadamente, pagas por una operación y al salir te dicen: ‘Dios te bendiga'”.

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