‘Duro’ vigilar industria porno

Surgen dudas sobre la efectividad de una iniciativa que obligaría a usar preservativos en filmaciones

Antes de aplazar el voto que podría poner en la boleta electoral una norma que exige usar el condón en la filmación de películas pornográficas en el condado de Los Ángeles, en la junta de supervisores surgieron varias dudas relacionadas con la efectividad de esa iniciativa.

Para evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual entre los actores de la industria porno, cuyas probabilidades de contraerlas es 10 veces mayor que en el resto de la población, varios grupos impulsan una medida que requiere utilizar los preservativos en dicha industria. Ayer, sin embargo, altos funcionarios del condado vieron con desconfianza el que la medida se convierta en una realidad.

“Gran parte de esta industria es subterráneana”, comentó el supervisor Zev Yaroslavsky, citando los casos de productoras que, sin notificar a las autoridades, realizan la filmación en residencias rentadas. “No aplican por permisos, esa ha sido la frustración”, agregó.

“Debemos crear vías para que (la iniciativa) no solo sea un capítulo en los códigos de la ciudad y del condado, que no sea simbólica, que no mejore la salud pública”, continuó el funcionario.

Por su parte, Jonathan Fielding, director del Departamento de Salud Pública del condado, reconoció lo difícil que ha sido monitorear a un sector laboral donde se han enfermado miles de empleados en los últimos años. “Nos preocupa qué tan difícil es aplicar esta que podría convertirse en ley”, dijo.

Fielding alertó de que cada vez menos compañías cinematográficas solicitan permisos de grabación, con lo cual evaden la vigilancia de las autoridades sanitarias. Además, reconoció que sería imposible supervisarlas las 24 horas del día, y que para ello se necesitarían tres turnos laborales.

Pero fue la confusión sobre la jurisdicción del condado de Los Ángeles en esta ley lo que motivó a que los supervisores decidieran posponer su voto hasta el 24 de julio. No sabían si la norma sólo aplicaría en las áreas no incorporadas o si incluiría también las 85 ciudades de este condado (Pasadena, Long Beach y Vernon tienen sus propios departamentos de salud).

En enero, la ciudad de Los Ángeles aprobó una ordenanza similar. No obstante, seis meses después el municipio sigue buscando la manera de aplicar el reglamento, que ha impuesto una cuota para los inspectores. Apenas esta semana Miguel Santana, jefe de la Oficina Administrativa de la ciudad (CAO), se reunió con las compañías productoras para discutir los términos de la ley, según reportó la página de internet de Free Speech Coalition, el grupo que las representa.

La organización no ha dejado de criticar al Ayuntamiento por excederse en el uso de sus facultades.

La Fundación AIDS Healthcare reunió más de 360 mil firmas para colocar la iniciativa en la boleta electoral de noviembre. Las actuales prácticas de la industria, dijo su presidente Michael Weinstein, “envían un terrible mensaje al mundo de que la única manera de tener sexo es con inseguridad”.

Free Speech Coalition, en tanto, asegura que los preservativos no son necesarios porque ya existen rígidos controles sanitarios en sus locaciones. “El mismo condado ha demostrado una y otra vez que la tasa de VIH en el condado de Los Ángeles no está influenciada por la producción de películas para adultos”, dijo su vocera Diane Duke.