Municipios sin equilibrio
Los recientes disturbios en el Condado de Orange son producto de la falta de equidad política de sus gobiernos.
A diferencia de la percepción pública generalizada, el gobierno municipal es el organismo político y administrativo que afecta directamente nuestra vida económica, mucho más que el gobierno federal.
Las diversas instituciones del gobierno local se ocupan de las cuestiones del desarrollo de la comunidad.
Si una persona quiere abrir un negocio privado o una entidad no lucrativa que da servicios a la comunidad, este individuo o grupo, tiene que iniciar trámites en el municipio local para funcionar como negocio lícito.
Asimismo, las reglas, regulaciones y distribución de los parques y lugares de recreación son determinadas por los gobiernos locales. Las ligas de soccer, de beisbol, basketball u otros juegos recreativos que practican nuestras niñas son normalmente administradas por organizaciones sin fines de lucro, pero estas organizaciones deportivas se remiten a las reglas del distrito escolar o del gobierno municipal.
La municipalidad y no el gobierno federal es el encargado de la seguridad de la comunidad local. Es decir, la burocracia municipal, con la venia de los políticos municipales (alcalde y concejales), determinan el número de policías que van a trabajar para establecer y restablecer el orden.
Lo mismo sucede con el departamento de bomberos y los salvavidas. Incluso, los alguaciles de los distritos son dependientes de los gobierno de los condados.
En otras palabras, el gobierno municipal y los gobiernos locales son vitales para el funcionamiento equitativo de sus comunidades. Si no existe equilibrio, los problemas abundan y las manifestaciones contra el sistema político local se hacen presentes día a día.
Los recientes disturbios en el Condado de Orange son producto de la falta de equidad política de sus gobiernos.
La forma de elegir líderes municipales en Anaheim, conocido como at-large, es un arma mortal para las pretensiones políticas y económicas de los grupos minoritarios, particularmente para los latinos, quienes se han convertido en mayoría relativa.
De acuerdo al sistema at-large, los concejales y diversos representantes municipales son elegidos por los electores registrados en la ciudad donde residen sin importar al distrito o lugar que pertenecen. Una vez elegidos, los concejales se dedican a tareas o proyectos de desarrollo que afectan sus lugares de residencia o retribuyen favores a los grupos de intereses que les han permitido alcanzar cimas políticas.
En Anaheim, los concejales sucumben al poder de los ejecutivos de Disneylandia y otros grupos económicos del sector turístico. El 53 % de la población de esta ciudad es de origen latino. Los latinos no tienen ningún representante en el gobierno local debido, por un lado, a su propia apatía en los procesos políticos y electorales a nivel local y a un sistema de elecciones anacrónico y destructor, por el otro.
El sistema at-large debe desaparecer y los latinos tienen que expresarse en el proceso de elecciones cada vez que se eligen los concejales y los alcaldes. De otra manera los abusos y las parcialidades políticas y económicas continuarán.