¡Pura fiesta latina!

Sánchez, Santos, Culson y Silva sacan la casta y suben al podio en Londres

Félix Sánchez (segundo de la izq.) es visto al lado de Javier Culson en la final de los 400 metros con vallas en la final de los JO.

Félix Sánchez (segundo de la izq.) es visto al lado de Javier Culson en la final de los 400 metros con vallas en la final de los JO. Crédito: EFE

LONDRES (EFE).- Los dominicanos Félix Sánchez y Luguelín Santos, el puertorriqueño Javier Culson y la cubana Yarisley Silva brillaron con luz propia en la jornada de ayer del atletismo de los Juegos de Londres, que tuvo un acentuado tono latinoamericano con las medallas de este cuarteto.

Félix Sánchez logró su segundo título olímpico de los 400 metros vallas, mientras que el puertorriqueño Javier Culson logró la medalla de bronce.

Regresó “Súper Félix”, aquél que dominó la prueba con autoridad y al que las lesiones lastraron durante unos años, para volver a ser el más grande y ganar con un tiempo de 47″ 63/100, mejor crono mundial de la temporada.

El atleta nacido en Estados Unidos heredó el trono del norteamericano Angelo Taylor, quinto en la capital británica, con una demostración de poderío que no se le veía desde sus mejores tiempos cuando se coronó campeón universal y olímpico y ganaba todas las carreras del circuito internacional.

Félix Sánchez, que corrió por la calle siete, tuvo una buena puesta a punto, se mantuvo en la cabeza de la prueba hasta que en la última recta remató poderoso para superar a Javier Culson, quien pagó caro el esfuerzo previo y acabó por caer hasta el bronce con 48″ 10/10 ante la progresión del estadounidense Michael Tinsley (47″ 91/100).

“Súper Félix”, campeón mundial en Edmonton ’01 y París ’03, y plata en Osaka ’07, supo mantenerse firme en los momentos más difíciles, en los que las lesiones le impedían ser él mismo, se repuso una y otra vez y lo confirmó en una noche mágica (tarde en Los Ángeles).

Con esta victoria emula el éxito del propio Taylor, que también ganó dos títulos olímpicos con ocho años de diferencia, en su caso en Sydney 2000 y Beijing 2008.

“Nadie se espera esto”, dijo Sánchez. “Mucha gente decía que debía retirarme, pero perseveré. Ahora mismo deben estar celebrando en la República Dominicana”.

Culson salió con mal sabor de boca porque se sabía gran favorito a la victoria, pero con una medalla de un valor incalculable que se convierte en la primera para Puerto Rico en este deporte.

El puertorriqueño quería escribir una página si cabe más brillante después de dos platas mundialistas y ayer se vio con la posibilidad de hacerlo, pero el poderío de Sánchez y la progresión de Tinsley se lo impidió.

“Esta medalla no me la esperaba. Yo quería esa medalla (de oro) y todo Puerto Rico la estaba esperando”, se lamentó Culson. “No los pude complacer”.

Luguelín Santos se doctoró en Londres pese a su juventud.

Llegaba tras proclamarse hace escasas semanas campeón mundial júnior en Barcelona y carrera a carrera fue confirmando lo que todos los expertos auguraban.

El dominicano irrumpió en el Olimpo con una final de manual, en la que, con 44″ 46/100, tan sólo cedió ante el poderoso campeón mundial, el granadense Kirani James (43″ 94/100). El trinitense Lalonde Gordon cerró el podio con 44″ 52/100.

Santos no se dejó amedrentar por el tremendo ambiente del estadio, por el frío y las gotas de lluvia.

Tampoco por todos los ilustres rivales que tenía a su lado y, pleno de atrevimiento y poderío, se plantó en la recta final para jugarse incluso el oro, pero James fue demasiado como para poner en duda su dominio.

Supo administrarse para sacar el espacio suficiente para ganarse la plata con claridad y solvencia y escribir otra página para la historia del atletismo dominicano y latinoamericano.

La cubana Yarisley Silva, quinta en los Mundiales de Daegu 2011 y campeona panamericana también el año pasado en Guadalajara se convirtió en la primera pertiguista de su país que logra una medalla olímpica.

Logró plata y de haber superado el listón en los 4.80 en el último intento de la competición le habría arrebatado el oro a la estadounidense Jennifer Suhr, pero pasó por debajo de la barra y se tuvo que conformar con el segundo puesto.

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