Prepago para el sueño

La política de acción diferida es una solución provisional para un problema que requiere una solución permanente

El mes pasado, el Departamento de Seguridad Interna comenzó a aceptar solicitudes de acción diferida para los jóvenes inmigrantes que fueron traídos a los Estados Unidos cuando eran niños. Esto es un hito importante, y la Administración de Obama merece mucho crédito por su acción audaz. Sin embargo, es sólo una solución provisional y el Presidente específicamente le ha pedido al Congreso que apruebe el “DREAM Act” como una solución permanente.

Hace poco más de una década, yo redacté la primera versión del “DREAM Act”. Mi inspiración vino cuando dos jóvenes solicitaron la ayuda de mi oficina. Uno de los jóvenes quería un nombramiento a la Academia Militar de los EEUU y el otro quería ayuda para obtener estatus legal para poder aceptar becas que le habían ofrecido para asistir a la escuela de posgrado. Estos dos jóvenes de mi comunidad enfrentaban obstáculos para realizar sus sueños por el hecho de ser indocumentados. En cada caso, hablé con algunas personas sobre su situación, incluyendo el Secretario del Ejército en el caso del joven cuyo sueño era entrar en nuestras Fuerzas Armadas. Era claro para mí que estos dos jóvenes no estaban solos y que nosotros, como nación, estábamos derrochando la promesa de miles de jóvenes que fueron criados aquí, trabajaron duro en la escuela, y quienes querían asistir a la universidad o servir a nuestro país en el Ejército.

Dado a que yo creía que era lo correcto, recluté colegas del Congreso para apoyar el “DREAM Act”. Ha sido una larga trayectoria para mis colegas y yo en esta tarea. Sin embargo, son los estudiantes quienes han mostrado gran y constante apoyo a favor de esta legislación. A través de los años, he recibido innumerables cartas de parte de estos estudiantes. He visto sus conferencias de prensa y he asistido sus reuniones para apoyar sus esfuerzos. Los he visto dominar la Capital con sus historias conmovedoras. Todo esto lo hacen con gran riesgo y siempre están conscientes que pueden ser arrestados y deportados en cualquier momento. A ellos les doy las gracias por su tenacidad y valentía. Esta legislación es lo correcto -para ellos y para nuestro país.

La política de acción diferida de la Administración es una solución provisional para un problema que requiere una solución permanente. Cuando estos jóvenes terminan la secundaria, sus opciones son pocas. Sus vidas están llenas de incertidumbre y mientras no tengan estatus legal, los relegamos a un futuro de opciones limitadas. Además, nosotros como país perdemos porque nunca vamos a aprovechar de sus habilidades o de su llamado al servicio. El “DREAM Act” sigue siendo necesario, y es mi más sincero deseo que en el próximo Congreso podamos unirnos para aprobar esta legislación. No es la manera estadounidense la de castigar a niños por las acciones de sus padres.

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