Filántropo de corazón

Eduardo Verástegui dice que ve su carrera como un 'sacerdocio' y no como un trampolín para tener dinero y fama.
Filántropo de corazón
Eduardo Verástegui encarna a un héroe mexicano en 'For Greater Glory', que ya está en DVD.
Foto: Notimex

MIAMI, Florida.- El actor mexicano Eduardo Verástegui asegura que no ve su profesión como un trampolín al dinero y a la fama, sino como un sacerdocio que le permite avanzar por la vida “con la bandera del amor”.

En su último trabajo, Verástegui interpreta al héroe mexicano de la vida real Anacleto González Flores, que peleó contra el gobierno ateo de México en busca de la libertad de religión en el filme For Greater Glory- The True Story of Cristiada.

El filme, que ya está disponible en DVD, es muy significativo para Verástegui, quien asegura que “Anacleto es un hombre que luchó y no tuvo miedo de derramar su sangre en nombre de su fe”.

“El ya no vive, pero al interpretarlo, él me dio vida a mí”, dijo en entrevista reciente el actor originario de Tamaulipas, en la región al norte de México.

Verástegui aseguró que siempre le han interesado las historias de héroes, porque lo más importante para él como ser humano y como artista es llevar al público un mensaje positivo y edificante.

“El arte puede envenenar o puede sanar, porque es capaz de elevar el espíritu humano. A mí solo me interesa involucrarme en un proyecto que sea con el fin de hacer el bien; uno que rescate los valores más importantes, como el amor y la honestidad”, aseveró el actor de 38 años.

Verástegui comenzó su carrera a los 18 años como modelo, trabajando para importantes firmas internacionales como Calvin Klein y más tarde formó parte del grupo juvenil de música pop Kairo.

En 1977 se lanzó como actor en las telenovelas mexicanas con Alma rebelde, entre otras, para debutar en 2001 en Hollywood al lado de Sofía Vergara y Jaci Velázquez en el filme Chasing Papi, una comedia que se apoyaba en su innegable sex appeal, algo que hoy él se niega a explotar.

Sin embargo, asegura que no teme que esta actitud llegue a limitar sus posibilidades artísticas.

“Si no involucrarme en proyectos que no le hacen un bien a la humanidad es un límite, pues entonces ¡qué buen límite! Es como cuando un padre le dice a su hijo que tiene que mantener ordenado su cuarto y estudiar; esos son límites, pero son límites positivos que nos ayudan a enderezarnos”, aseveró Verástegui, que es un católico practicante por crianza y por convicción.

Recientemente Verástegui se unió al director de cine mexicano Alejandro Monteverde y al productor Leo Severino para formar una compañía productora que lleva por nombre Metanoia, una palabra griega que significa “arrepentimiento”.

“Es mi sueño hecho realidad: tener una productora de cine y hacer proyectos que me apasionan”, apuntó.

Es por eso que su debut como director fue en otro proyecto humanitario, el documental Misión posible, que se estrena en 2013 y que tiene como tema la importancia de servir al prójimo.

Ese año también se estrenará Little Boy, que se desarrolla durante la Segunda Guerra Mundial y cuenta la historia de un niño que lucha por lograr que su padre regrese a casa.

Respecto a su futuro, dice que hoy está dedicado al cine, pero hay un rayito de esperanza para sus admiradoras que lo han seguido a lo largo de 20 años de carrera.

“Estoy enfocado en el cine ciento por ciento, pero de repente sí haría una telenovela. Es un medio que llega a muchos hogares y que reúne a las familias. Pero tiene que tener un mensaje positivo”, finalizó.