Más patrullaje para fiestas

Celebraciones caseras se tornan violentas y provocan miles de llamadas a la policia

Más patrullaje para fiestas
Todd Chamberlain, comandante de la estación Mission del LAPD, dice que las fiestas son un dolor de cabeza.
Foto: Isaias Alvarado

Salvador Preciado, de 17 años, bebió tantas cervezas en una fiesta que murió intoxicado. Sus amigos lo vieron actuar con euforia por el alcohol y luego dormir profundamente… pero nunca despertó.

El caso de Preciado es sólo una de las casi 2,100 llamadas que este año atendió la estación de policía que patrulla el noreste del Valle de San Fernando, por incidentes ocurridos en celebraciones caseras.

Hace dos semanas, tres hombres fueron apuñalados en un convivio en una vivienda de la avenida Dronfield, en Sylmar. Una de las víctimas casi muere, informó la Policía de Los Ángeles (LAPD).

La lista de delitos reportados este año en fiestas en el Valle que se salieron de control, es larga: una violación sexual, dos robos, más de una docena de ataques, peleas, posesión de narcóticos, consumo de bebidas embriagantes por menores de edad, exceso de ruido, entre otros.

“No estamos hablando sólo de fiestas infantiles o bautizos, estas son fiestas de adultos donde se bebe mucho alcohol, el volumen de la música es alto y regularmente son organizadas por pandilleros”, indicó Todd Chamberlain, comandante de la estación Mission del LAPD.

Tanto es el dolor de cabeza que causan los convivios problemáticos en el Valle (en 2011 hubo casi 5,000 reportes relacionados con éstos) que la Policía implementó este año el plan “Patrulla para Fiestas”, destinando recursos sólo para atender estas quejas.

Un fondo municipal de 44,000 dólares permitirá cubrir el salario extraordinario de agentes y continuar la vigilancia hasta que finalice el 2012.

“Cuando combinas fiesta, alcohol y drogas suceden muy rápido cosas violentas, sin la oportunidad de que la Policía intervenga”, comentó el concejal Richard Alarcón, representante de la región.

“Esto no sólo salva vidas y previene la violencia, sino que ayuda a que la gente tenga mejores fiestas”, dijo.

La Policía celebra que su patrullaje exclusivo para fiestas permite seguir atendiendo otros problemas en la comunidad. “El tiempo que toma responder a estas quejas retira recursos destinados a resolver otras actividades criminales, lo cual demerita nuestra enfoque”, comentó Chamberlain.

La Policía indicó que incluso algunos organizadores de fiestas terminan pidiendo ayuda a la Policía, porque llegan extraños que, al calor de las copas, se tornan violentos.