Descontento con Metro en Boyle Heights

Residentes de la localidad manifiestan su desacuerdo con los planes para terrenos baldíos
Descontento con Metro en Boyle Heights
Residentes de Boyle Heights durante la presentación de Metro el jueves en el Centro de Ancianos de esa comunidad.
Foto: J. Emilio Flores / La Opinión

En una reunión que se tornó un poco tensa, las autoridades de Metro dieron a conocer a los residentes de Boyle Heights sobre los planes de esa empresa para los terrenos utilizados durante la construcción de la Línea Dorada que atraviesa esa comunidad de Los Ángeles.

“Debido a que estamos involucrados con el servicio de tránsito, queremos proporcionar proyectos de desarrollo que no afecten el tráfico. También somos conscientes de la diversidad de la comunidad”, dijo Diego Cardoza, director ejecutivo de planificación de la Autoridad Metropolitana de Transito (MTA o Metro), quien fue uno de los moderadores de la presentación realizada en el Centro de Ancianos de Boyle Heights durante la tarde del jueves.

La misma contó con una proyección en PowerPoint para explicar con mayor detalle los proyectos de desarrollo de los terrenos que ahora se encuentran vacíos.

Un nutrido grupo de residentes, muchos de ellos de la tercera edad y con más de 30 años viviendo en Boyle Heights, tuvieron la oportunidad de conocer sobre los proyectos que la agencia tiene para los terrenos ubicados en las esquinas de Cesar Chávez y Soto, Primera y Soto, Mariachi Plaza, Primera y Lorena y Chávez y Fickett.

Los planes que Metro propuso a la comunidad fueron un conjunto de 98 apartamentos para familias de bajos recursos y la construcción de tiendas para las esquinas de Boyle y First, una tienda de abarrotes en la Chávez y Fickett, 43 apartamentos para familias de bajos recursos y la construcción de tiendas en la esquina de Lorena y Primera. En el área adyacente a la Plaza del Mariachi, se destinarían dos terrenos para uso comercial y construcción de viviendas a bajo costo, al igual que en las intersecciones de Primera y Soto y Chávez y Soto.

Aunque los proyectos aún deben ser sometidos a la decisión de la junta de Metro, los asistentes mostraron su descontento durante el tiempo que duró la presentación. Cuando Metro les concedió tiempo para expresar sus opiniones, algunos de los que se acercaron al micrófono fueron incluso interrumpidos por los presentes, quienes por medio de gritos mostraban su frustración al sentir que sus necesidades no eran tomadas en cuenta. Muchos coincidieron en que los terrenos debían ser utilizados para el bien de la comunidad y no para beneficio de las grandes compañías que solo quieren sacar provecho monetario.

“Me parece bien que construyan algo de provecho en esos terrenos para que nos ayuden a quienes vivimos aquí. Hay muchos terrenos vacios y estamos pidiendo que nos construyan un mercado cerca de la Cesar Chávez y Soto”, dijo Carlota Gorbea, quien ha vivido por 40 años en Boyle Heights y tiene que tomar dos buses para ir al supermercado más cercano a su casa.

Además de los funcionarios de Metro, miembros de la Corporación de la Comunidad del Este de Los Ángeles (ELACC) se reunieron en las afueras del centro, antes del inicio de la reunión, para informar a los que llegaban sobre los resultados de su lucha para evitar que Metro construyera una farmacia CVS en la esquina de Cesar Chávez y Soto.

“El 2012 ha sido un año muy importante para ELACC y la comunidad de Boyle Heights”, dijo Reina Fukuda, organizadora comunitaria de ELACC. “Hemos sido capaces de lograr que Metro reestructurara sus planes y estamos aquí para participar en los nuevos planes que ellos traigan”.

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