¿Eran anarquistas o infiltrados?

Piden esclarecer presencia de jóvenes armados en toma de posesión de Peña Nieto
¿Eran anarquistas o infiltrados?
Protestas contra detenciones en México. Foto EFE

MÉXICO, D.F.- Vestían sudaderas y capuchas o gorros oscuros y paliacates que cubrían la mitad de su rostro: eran muchachos armados, con cadenas al cuello y mochilas a la espalda, que estaban de los dos lados de la valla que el pasado 1 de diciembre protegía la Cámara de Diputados, donde Enrique Peña Nieto tomó el poder.

Fotografías y videos documentan que mientras unos lanzaban bombas molotov, piedras e incendiaban hasta un camión de basura para romper la contención oficial, otros jóvenes con idénticos atuendos y armas estaban del otro lado, justo en la zona donde sólo se podía ingresar con autorización del Estado Mayor Presidencial.

Aquellos ubicados de lado controlado por la autoridad, estaban apenas a unos dos metros detrás de los policías federales y algunos más dispersos sobre la avenida, sin que hasta la fecha se explique su presencia en la zona.

“Dicen que son anarquistas. ¿Qué es eso? ¿Quiénes son? ¿De dónde vienen? ¡Se les encontraron granadas de fragmentación, bombas molotov!, cuestionó el dirigente Nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Jesús Zambrano, al deslindar al organismo de los destrozos en el Centro Histórico de esta capital, estimados en alrededor de dos millones de dólares.

La exigencia de los organizadores de las protestas es que se esclarezca si los desmanes que llevaron a prisión a 58 hombres y 11 mujeres acusados de ataque a la paz pública fue una manifestación de odio social o una estrategia para desprestigiar a las movilizaciones sociales.

“Parece que hubiera una infiltración”, dijo Alfredo Lecona, uno de los voceros del movimiento #Yosoy132 que reconoce “haber sido rebasado” por la presencia de desconocidos. “Nosotros convocamos a un movimiento pacífico y hoy todo parece muy perverso, maquiavélico”.

Las autoridades capitalinas achacaron los actos vandálicos a los grupos Cruz Negra Anarquista, Coordinadora Estudiantil Anarquista y Bloque Negro Anarquista, pero no descartaron ninguna hipótesis que lleve a autores intelectuales de interés político, económico o social.

La Coordinadora Estudiantil Anarquista fue una de las organizadoras del Primer Congreso Anarquista de México que se realizó el 30 de abril de 2011 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, según documentos en el blog del evento.

Con la presencia de miembros de organizaciones paralelas en Italia, España, Argentina y Francia, los participantes que se autodefinieron como “anticapitalistas” y “comunistas” y discutieron en seis mesas las estrategias para “acabar con la debilidad del Movimiento Anarquista a través del trabajo de agitación”. La Cruz Negra Anarquista, por su cuenta, tiene intereses más direccionados: la abolición del sistema penitenciario, mientras el Bloque Negro es una réplica del movimiento alemán surgido en los años 80.

La Fiscalía del Distrito Federal documentó en junio pasado un activismo creciente y violento entre los grupos anarquistas, quienes hicieron estallar dos cajeros de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en el sur de la ciudad.

Marco Antonio López, de 27 años, uno de los autores de la explosión, fue capturado porque le fallaron los planes. Cuando manipulaba pólvora y tubos en el lugar de los hechos, quedó malherido de una pierna y no pudo escapar.

López tenía como cómplice a Felicity Ann Ryder, de nacionalidad australiana, en cuyo pasaporte constató la visita previa a seis países con presencia de células terroristas en Europa y Asia.

Por su cuenta, la Procuraduría General de la República (PGR) informó que también investiga al Ejército Popular Magonista de Liberación Nacional, de ideología trotskista, que habría amenazado al gobierno en un comunicado en el que decían: “Sentirán la Violencia y el fuego en su propia carne”.