Buscan debatir sobre armas

Obama, en falta por su visible ausencia del tema antes de masacre
Buscan debatir sobre armas
Molly Delaney (izq.) sostiene a su hija, de 11 años, Milly Delaney, durante un servicio en honor de las víctimas de Newtown.
Foto: AP

WASHINGTON, D. C.— El abandono que el tema de la posesión de armas experimentó en los últimos años en Estados Unidos pareció quedar ilustrado durante una reciente rueda de prensa del presidente Barack Obama.

El mandatario fue cuestionado por un reportero sobre su visible ausencia en este frente hasta el viernes 14 de diciembre, cuando 27 personas perdieron la vida en Newtown, Connecticut, a manos de un individuo con un rifle de asalto, quien se quitó la vida tras la matanza.

“Este no es el primer horrible incidente de violencia por armas de fuego en sus cuatro años (de Gobierno) ¿Dónde ha estado usted?”, cuestionó el periodista al jefe de la Casa Blanca.

“He sido presidente de Estados Unidos, lidiando la peor crisis económica desde la Gran Depresión, una industria automotriz al borde del colapso y dos guerras, no creo que haya estado de vacaciones”, dijo un adusto Obama.

El incidente colocó al mandatario en la incómoda posición de explicar su ausencia en un tema que evitó a lo largo de su primer Gobierno, lo que según analistas respondió a razones de carácter político.

Ello empero no evitó que el mandatario tomara decisiones que le generaron críticas de los opositores, como cuando en 2009 promulgó una ley permitiendo la portación de armas en parques nacionales y ferrocarriles de pasajeros.

Daniel Vice, uno de los abogados con el Centro Brady para prevenir la violencia por armas y una de las principales agrupaciones a favor de mayores controles, lamentó semanas atrás como Obama rehusaba “aún hablar sobre armas”.

“Desafortunadamente el presidente ha mostrado falta de liderazgo para hacer frente al cabildeo de las armas”, dijo Vice a la cadena de noticias CNN. Está actitud empero no fue exclusiva de Obama.

Su predecesor, George W. Bush mantuvo un silencio y una mayor distancia del tema después de que en 2004 expiró la prohibición sobre la tenencia de armas automáticas de asalto aprobada 10 años atrás durante la Presidencia de William Clinton.

Robert Spitzer, profesor de Ciencias Políticas del Colegio Cortland de la Universidad Estatal de Nueva York, dijo que el cambio de postura de Obama no debería ser visto con sorpresa.

“Creo que esto sólo refleja los nuevos vientos políticos que están soplando en el país”, dijo en entrevista, haciendo notar que Obama mantuvo firme su apoyo a la reinstalación de la prohibición de las armas automáticas de asalto.

Esos nuevos vientos parecen estar soplando con fuerza contra la Asociación Nacional del Rifle o NRA, la principal agrupación de cabildeo a favor de la posesión de armas de fuego.

La efectividad de la NRA ha descansado en su poder de influencia sobre miembros del Congreso que representan estados donde la tenencia de armas es un tema con un considerable peso político.

Pese a ello, dos de sus más notables miembros, los senadores Mark Warner de Virginia y Joe Manchim de Virginia del Este, optaron por poner tierra de por medio respecto de la oposición a ultranza de la NRA a imponer mayores controles sobre el armamento.

“Cada estadounidense tiene derecho a la segunda enmienda constitucional —que garantiza el derecho a portar armas—; la caza es parte de nuestra cultura, pero ya basta”, dijo Warner el 19 de diciembre a una televisora de Virginia.

Warner, quien en el pasado recibió de la NRA una calificación de 10 por sus esfuerzos a favor del tema de las armas, dijo que a la luz de los hechos en Newtown “es claro que existen maneras de tener controles razonables”.

Lisa Graves, directora ejecutiva de la agrupación Centro para Prensa y Democracia, mencionó por su parte que el poder de la NRA descansa también en el apoyo financiero que recibe de la industria de las armas.

“La agenda de la NRA ayuda a proteger y ampliar el mercado de las armas de fuego para las compañías fabricantes, que a su vez financian los esfuerzos multimillonarios de cabildeo y operación política”, explicó.