Giffords pide ‘acción’ contra las armas
"Están muriendo niños, demasiados niños', dijo la excongresista a sus colegas
Gabrielle Giffords, víctima de un tiroteo en 2010, pidió a legisladores que "sean audaces y valientes" contra la violencia armada. Crédito: EFE
WASHINGTON, D.C. Una disculpa. Eso fue lo que algunos senadores le dieron a la excongresista Gabby Giffords y al público en general por demorar tanto en debatir el control de armas.
Frente al vicepresidente ejecutivo de la Asociación Nacional del Rifle, Wayne LaPierre, funcionarios policiales y académicos, las palabras salieron de la boca del senador Richard Durbin (D-IL) sin mayores tapujos.
En el salón, los asistentes aún trataban de recuperarse después del corto discurso de Giffords. Pausadamente y con dificultad hizo un llamado al coraje y a la acción en uno de los temas más controversiales para el Congreso. “Me cuesta hablar” reconoció al comenzar. “Están muriendo niños, demasiados niños”, exclamó.
Quien habló fue una persona diferente a aquella Giffords que corría para llegar a las conferencias de prensa en el Capitolio y se destacaba por su elocuencia en entrevistas con la prensa y discursos.
Fue un momento difícil, pero la mayoría de los legisladores coincidió en que era lo que se necesitaba en el Senado para iniciar un explosivo debate sobre el control de armas en el país luego de la tragedia en Newton, Connecticut.
Hasta el momento, las principales propuestas para regular este tema se han centrado en implementar un chequeo universal de antecedentes, limitar la venta de armas de asalto, así como de cargadores de cartuchos.
La ley actual requiere que las personas que compren pertrechos de distribuidores con licencias federales se sometan a una revisión de su historial, pero eso no se aplica a transacciones privadas, es decir a las ventas en shows de armas. Un chequeo universal eliminaría este vacío legal.
Pero para La Pierre la respuesta no está en las alternativas delineadas por el Presidente Barack Obama, ni por el liderazgo demócrata en el Senado. Por el contrario. “Es tiempo de que aseguremos a nuestros niños. Cerca de un tercio de nuestras escuelas ya tiene funcionarios de seguridad armados- porque funciona. Ese número está creciendo. En este momento, autoridades locales y distritos escolares en los 50 estados están considerando sus propios planes para proteger a las escuelas”, enfatizó.
El académico David Kopel, quien fue uno de los testigos de la audiencia, aseguró a La Opinión que ahora está más esperanzado respecto a la posibilidad que realicen cambios en la legislación sobre todo en el área de chequeos universales.
“Por lo menos existe conciencia en el Congreso respecto a la necesidad de una reforma en salud mental. Todavía tenemos mucha discusión respecto a la forma que tomará. Los antecedentes mentales completos deben estar en los sistemas de chequeo, pero eso es sólo una parte de lo que se necesita”, dijo.
Senadores como Ted Cruz insistieron en que la solución no se encuentra en la restricción para la venta de armas, sino en los castigos que se aplican a criminales. “Esa es la manera de combatir esto, no restringiendo los derechos de ciudadanos que cumplen con la ley. Deberíamos mejorar el sistema de chequeo federal. Muchos estados no incluyen récords mentales. Eso necesita arreglarse”, dijo a La Opinión.
A pesar de que la tensión era palpable en el ambiente, en general se notó un esfuerzo por no entrar en controversias y mucho menos ofender la susceptibilidad del público presente, en su mayoría activistas en pro del control de armas y familiares de víctimas, quienes desde temprano hicieron fila para entrar al salón del edificio Hart en el Congreso.