La gran fiesta del béisbol cambia de casa

La gran fiesta del béisbol cambia de casa
El Dodgers Stadium, en Los Ángeles.
Foto: Archivo/ J. Emilio Flores / La Opinión

Y bueno, ya están los receptores y lanzadores del béisbol de Grandes Ligas llegando a los campos de entrenamiento. Lo que en otros términos es, ni más ni menos, el bautismo del “spring training”.

Bienvenido el beisbol, lo que de paso obliga a un sobrevuelo preliminar a los equipos, a los choques divisionales y de todos modos a las novedades en dueños, managers y jugadores. Y lo primero que encontramos es que casi sin darnos cuenta la gran fiesta del beisbol se ha cambiado de casa.

Visto lo poco que traen Yanquis, Medias Rojas y Filis, los tres grandes gastones y grandes casas de alcurnia en la pelota, y visto la capacidad de gestión —y los millones— que han probado tener los equipos del Oeste, ya nadie duda que la fiesta es de otros.

La gran ciudad del beisbol ya no es Nueva York, ahora es Los Ángeles. Más explícito, ya no es el Este, ahora es el Oeste.

California es el único estado con cinco equipos de béisbol de Grandes Ligas y entre ellos están Angels y Dodgers, las dos grandes chequeras del béisbol que han firmado, en poco más de un año, a peloteros por más de 600 millones de dólares.

Albert Pujols tiene el más grande contrato del beisbol para un agente libre con 250 millones de dólares y Josh Hamilton tiene el segundo sueldo más elevado en pago por año con 27.5 millones.

Cruzando la calle, es decir en Dodgertown, también gastan en serio los amigos de “Magic” Johnson.

Por esa vía llegaron Hanley Ramírez, Adrián González, Josh Beckett, Carl Crawford y Zack Greinke, que cobra 27 millones por año y es el pelotero más caro que alguna vez vistió la divisa gloriosa de Jackie Robinson y Sandy Koufax.

Y si no es bastante, digamos que los actules campeones de la Serie Mundial son los muy californianos Gigantes de San Francisco, que han ganado dos en tres años.

Esas historias las contabamos en Nueva York y Boston en aquellos años que ya están en las enciclopedias. La dinastía de Joe Torre en el Bronx . El factor Francona en Fenway Park. Millones de ayer y millones de hoy.

California, tierra bendita para los buscadores de oro y de milagros para el beisbol, donde pueden competir los millonarios vecinos de “Mickey Mouse” con el humildísimo equipo de Oakland.

Donde se comparan en la misma mesa, los 150 millones por año de los Angels en 2012 con los 54 millones de los Atléticos, aunque fueron éstos los que llegaron a la postemporada.

Ya no es el glamoroso Este de sueños y luces en Boston y Manhattan. Ahora es el lejano Oeste, tierra de buscadores de gloria.

Este Oeste lejano para otros en el que Félix Hernández en Seattle llega a ser el lanzador más bien pagado del beisbol. La misma tierra fértil en la que surgen estrellas de la nada como Clayton Kershaw y Matt Kemp en Dodgers y Jered Weaver y Mike Trout en Angels.

La batalla en los campos de pelota apenas se viene y ya veremos para qué lado empuja el viento, porque la guerra de los millones y de los que gastan para ganar o ganar, hace muchos rato la ganaron los dos equipos de Los Ángeles.

jairo.giraldo@laopinion.com