La elección de un nuevo pontífice (Video)

Benedicto XVI ya concluyó su ministerio al frente del Estado Vaticano. El periodo llamado "Sede Vacante" ya está corriendo y precede al cónclave, en el que se realizará la elección de un nuevo pontífice. Estas son sus reglas generales.

La elección de un nuevo pontífice se espera ya en El Vaticano y el mundo.
La elección de un nuevo pontífice se espera ya en El Vaticano y el mundo.
Foto: AP

En la Carta Apostólica llamada “De aliquibus mutationibus in normis de electione Romani Pontificis”, publicada en Roma, en forma de Motu proprio, el 11 de junio de 2007 por el Papa Benedicto XVI en su tercer año de pontificado, se hacen del conocimiento general algunas modificaciones en el cónclave (Cum-clavis, significa “con una llave”) , con el fin de asegurar un mejor desarrollo del mismo.

En torno al periodo de espera para comenzar el Cónclave, Benedicto XVI dispuso: “Establezco, además, que desde el momento en que la Sede Apostólica esté legítimamente vacante, se espere durante quince días completos a los ausentes antes de iniciar el Cónclave, aunque dejo al Colegio de los Cardenales la facultad de anticipar el comienzo del mismo si consta la presencia de todos los cardenales electores, así como la de retrasarlo algunos días si hubiera motivos graves”.

– Se reestableció la norma, sancionada por la tradición, según la cual para la elección válida del Romano Pontífice se requiere siempre la mayoría de dos tercios de los votos de los cardenales electores presentes.

– Ningún Cardenal elector podrá ser excluido de la elección, activa o pasiva, por ningún motivo o pretexto.

– La única forma válida para elegir al nuevo Papa será por escrutinio, ya que fueron abolidas las otras dos posibilidades: la llamada por aclamación, denominada inspirationem, (inspiración) y la conocida con el término de compromissum (compromiso); es decir, el acuerdo previo entre los electores respecto de un nombre.

– El procedimiento del escrutinio se desarrolla en tres fases, el pre-escrutinio, la extracción por sorteo, entre todos los Cardenales electores, de tres Escrutadores, de tres encargados de recoger los votos de los enfermos, llamados por brevedad Infirmarii, y de tres Revisores; y el conteo final.

Si las votaciones no tuvieran resultado positivo en tres escrutinios, el documento ordena dedicar “un día a la oración, a la reflexión y al diálogo”. En las sucesivas votaciones, tendrían voz pasiva solamente los dos nombres que en primer escrutinio hubieran obtenido el mayor número de votos.

El documento concluye: “Si la elección se define, el último de los Cardenales Diáconos llama al aula de la elección al Secretario del Colegio de los Cardenales, al Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias y a dos Ceremonieros; después, el Cardenal Decano, o el primero de los Cardenales por orden y antigüedad, en nombre de todo el Colegio de los electores, pide el consentimiento del elegido con las siguientes palabras: ¿Aceptas tu elección canónica para Sumo Pontífice? Y, una vez recibido el consentimiento, le pregunta: ¿Cómo quieres ser llamado? Entonces el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, actuando como notario y teniendo como testigos a dos Ceremonieros, levanta acta de la aceptación del nuevo Pontífice y del nombre que ha tomado”.

Al mundo sólo le resta esperar la famosa “fumata bianca”, el humo blanco procedente de la Capilla Sixtina con el que se anuncia en la Plaza de San Pedro que hay un nuevo Papa, quien será presentado en el balcón de la Basílica de San Pedro por el cardenal protodiácono con el esperado “Habemus Papam”.

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