Jim Brulte, un republicano con un reto en California

Brulte es un político que enfrenta el reto de 'reactivar' el Partido Republicano en California

Jim Brulte, un republicano con un reto en California
Jim Brulte ha logrado ser líder republicano tanto en la Asamblea como en el Senado de California.
Foto: Archivo / AP

SACRAMENTO.— Jim Brulte es visto como un líder altamente respetado, con un sentido amable de la política, inteligente y efectivo tanto a la hora de hacer campaña como cuando hay que poner manos a la obra.

Es quizá el único político en California que ha logrado ser líder republicano tanto en la Asamblea como en el Senado de California.

Éstas pudieran ser las razones por las que los republicanos —desesperados al ver su barco naufragar en las pasadas elecciones— lo eligieron el 3 de marzo como el líder del Partido Republicano en California.

La tarea que le espera al exsenador y exasambleísta de San Bernardino de 57 años es dura.

Tiene que tripular el barco republicano con la marea totalmente en contra: el Partido Pepublicano tiene el registro de votantes más bajo de sus 159 años de historia; el partido demócrata lo dejó fuera de la jugada legislativa en las elecciones de noviembre al ganarles la supermayoría en la Asamblea y el Senado estatal, y en la última elección los latinos y otros grupos apoyaron abrumadoramente a los demócratas.

Los republicanos han ido de picada entre los latinos desde 1994 cuando el exgobernador Pete Wilson presentó la tristemente célebre Proposición 187 que negaba servicios a los inmigrantes indocumentados. Desde entonces son vistos con miedo y recelo entre los votantes latinos. La Opinión platicó con el electo líder sobre sus estrategias.

¿Cuál sería el plan para rescatar a su partido de la debacle en California y en particular para atraer a más latinos en un estado que cada vez se vuelve más latino?

El Partido Republicano necesita entender que tiene que hacer un mejor trabajo para incluir no solamente a los latinos sino a cada grupo de votantes en California. He platicado acerca de la inclusión por años. Como exdirector nacional de la Asamblea Nacional Hispana Republicana, siempre creí que si los candidatos republicanos querían ser exitosos, necesitaban ir a cada comunidad y compartir el mensaje y los principios republicanos. Muchos líderes y funcionarios electos han sido tímidos y gastado demasiado tiempo con los votantes que ya están de su lado y no han hecho lo mismo para alcanzar a los no republicanos.

Es tiempo que el liderazgo republicano salga de su zona de confort y se comunique con cada comunidad.

Sobre las acciones que emprenderán para atraer a los latinos, dijo que el comité político Grow Elect es solo una actividad para elegir a más republicanos hispanos a puestos de elección.

También tienen al asambleísta Rocky Chávez, quien se prepara para embarcarse en una serie de juntas para escuchar a los electores y actuar en sus recomendaciones.

Brulte quiere que todos los funcionarios electos latinos, afroamericanos, asiáticos y de las islas del Pacífico se conviertan en portavoces del Partido Republicano.

“Esta es la una de las razones por las que he rehuido a las entrevistas de la prensa. Quiero el enfoque en los funcionarios y candidatos republicanos electos en lugar de ponerlo en el presidente del partido”, indicó.

¿Cuál sería su recomendación para los legisladores estatales republicanos? ¿Deberían apoyar medidas que beneficien a la comunidad latina?

Deben apoyar políticas que beneficien a cada comunidad. Una California exitosa demanda comunidades fuertes en cada área del estado.

Pero Alan Hoffenblum, consultor político republicano dijo sobre las expectativas de cambio con Brulte: “Al menos se espera que cambie la imagen negativa del partido por una más positiva y ayude a escoger un buen candidato republicano que rete al gobernador Brown en su reelección”.

Por otra parte, los republicanos en el otro extremo de la actual “ofensiva encantadora” del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, afirman que el tono partidista cuando sale de la Casa Blanca los hace dudar de su sinceridad cuando dice que está dispuesto a alcanzar un acuerdo con los opositores que aún requieren de una nueva imagen con los latinos.