Pide empuje ligislativo

Obama tendrá semana crucial en temas como el control de armas
Pide empuje ligislativo
El presidente Barack Obama fue ovacionado ayer en la Universidad de Hartford, Connecticut, dentro de su campaña a favor de medidas 'de sentido común' para reducir la violencia causada por las armas.
Foto: AP

WASHINGTON, D. C.— El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, seguirá buscando el empuje del Congreso, que reanudó ayer su trabajo tras un receso de 14 días, en una semana crucial para asuntos prioritarios de su agenda: la reforma migratoria, el control de las armas y la reducción del déficit.

“No hay tiempo que malgastar”, subrayó en su rueda de prensa diaria el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.

Con muchas barreras por romper aún en el Congreso —sobre todo entre los republicanos, en el tema de las armas y en la búsqueda de un acuerdo presupuestario— la Casa Blanca dice estar más optimista respecto a la posibilidad de sacar adelante la reforma migratoria.

Carney destacó que Obama está “alentado” por los progresos bipartidistas en el Senado para dar forma a un proyecto de ley de reforma migratoria que prevé reforzar la seguridad fronteriza y abrir una vía hacia la ciudadanía para unos 11 millones de inmigrantes indocumentados.

Los senadores John McCain (republicano) y Chuck Schumer (demócrata) forman parte del llamado Grupo de los Ocho encargado de redactar ese proyecto de ley y han dicho que confían en tenerlo listo para presentarlo esta misma semana.

No obstante, otros miembros de ese grupo, como el senador Lindsey Graham (republicano), consideran que el acuerdo sobre el proyecto llevará un poco más de tiempo, principalmente porque persisten las diferencias sobre un programa de visas para trabajadores extranjeros que ya cuenta con el visto bueno de empresarios y sindicatos.

Mientras tanto los organizadores de la concentración de mañana en Washington se han pronunciado a favor de que la reforma migratoria incluya un camino a la ciudadanía para los indocumentados.

En cuanto a lograr un mayor control de las armas —un asunto en el que Obama se implicó personalmente a raíz de los 20 niños y seis adultos asesinados en una escuela de Newtown, Connecticut, en diciembre— ha aumentado la expectativa de un acuerdo bipartidista en el Senado sobre el sistema de revisión de antecedentes penales.

El senador demócrata Joe Manchin III y su colega republicano Patrick J. Toomey llevan varios días trabajando en una medida sobre la revisión de antecedentes que puede lograr el apoyo de los dos partidos, según publicó ayer el diario The Washington Post.

Esa medida establece la verificación de los antecedentes del comprador en todas las ventas de armas, incluidas las privadas, pero deja fuera las que se realicen entre familiares cercanos y algunos cazadores, lo que busca terminar con las preocupaciones de los senadores más conservadores.

Es “obligación” del Congreso pronunciarse sobre las medidas para un mayor control de las armas, dijo Carney en alusión a las amenazas de algunos republicanos de bloquear la presentación de iniciativas en el Senado sin dar oportunidad a que se voten.

“Si se oponen” a leyes sobre el control de las armas, “tengan el valor de decirlo y de votar que no”, pidió Carney al sostener, como lo hizo Obama en enero pasado en su discurso sobre el Estado de la Unión: que las víctimas de tiroteos como el de Newtown “merecen un voto”.

Precisamente Obama acudió ayer a la Universidad de Hartford, Connecticut, dentro de su campaña a favor de medidas “de sentido común” para reducir la violencia causada por las armas.

Carney anunció que, de regreso a Washington, 11 familiares de víctimas de la masacre de Newtown viajarán con el presidente en el Air Force One para reunirse en los próximos días con congresistas y hablar con ellos de la “importancia” de tomar medidas contra la violencia armada.

Por otro lado, Obama presentará mañana miércoles su plan presupuestario, que incluirá recortes a los programas de Seguridad Social y Medicare para intentar contentar a los republicanos en busca de un acuerdo de largo plazo para reducir el abultado déficit. Su presupuesto llega dos meses más tarde de lo normal; contempla un reducción del déficit por valor de 1.8 billones de dólares en los próximos 10 años, con una reducción de los gastos de Seguridad Social y Medicare combinada con la eliminación de deducciones fiscales para los ingresos más altos.

Los republicanos, que tienen asegurado el control de la cámara baja del Congreso por lo menos hasta finales de 2014, ya han adelantado que no aceptarán más subidas de impuestos para equilibrar el déficit.

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