Deteriora el alcohol el cerebro
Preocupa el consumo de alcohol entre los jóvenes ante evidencia de que afecta el cerebro.
El consumo de alcohol en la población adolescente pone en riesgo su sano desarrollo. Crédito: AGENCIA REFORMA
Andrea Menchaca e Imelda RoblesAgencia Reforma
MONTERREY, México La evidencia científica muestra que el consumo de alcohol en la población adolescente pone en riesgo su sano desarrollo.
El cerebro adolescente está desarrollándose para convertirse en un adulto, pero también está en su momento más vulnerable, afirma María Elena Medina-Mora Icaza, directora del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente.
El adolescente, apunta la doctora en psicología social, se rige por la emoción porque su sistema límbico se desarrolla a temprana edad, no así el área del cerebro que regula el juicio, que puede desarrollarse hasta los veintitantos años.
“Los adolescentes tienen menos capacidad de toma de decisiones, de anticipación, se mueven mucho por la emoción. Lo que se usa es que beban y se emborrachen y lo van a hacer con mayor frecuencia porque también su nivel de desarrollo los hace tomar muchos riesgos”, explica la también experta en adicciones y salud mental.
Mario Cáceres, psiquiatra y coordinador de la Clínica de Psiquiatría del Instituto de Psicoterapia, coincide en que por su mismo proceso de desarrollo el adolescente no tiene la capacidad de establecer un límite y puede ser impulsivo, agresivo y desinhibido, lo cual se multiplica con el abuso de sustancias.
Cáceres añade que la exposición continua de alcohol puede generar cambios que afecten los procesos de las células y deterioren el cerebro aún en desarrollo.
El abusar de sustancias a esta edad, advierte Medina-Mora Icaza, pone a los chicos en mayor riesgo de desarrollar dependencia. Un adolescente que consume cualquier droga tiene entre 3 y 10 veces más probabilidades de desarrollar una adicción que un adulto.
“Lo que nos dice la evidencia es que si somos capaces de hacer que pasen la adolescencia sin usar alcohol y sin usar drogas se disminuye el riesgo de la dependencia”.
La Encuesta Nacional de Adicciones reporta que de 2002 a 2011 el índice de adolescentes dependientes tuvo un incremento significativo, pasando de 2.1 a 4.1 por ciento. En cuanto a género, la dependencia en los hombres se duplicó y en las mujeres se triplicó.
“El primer paso es que la familia, la sociedad, reconozca que existe un problema y particularmente con el uso del alcohol [del que] hay una tolerancia mayor”, observa Cáceres, también secretario del Colegio de Psiquiatría en Nuevo León.