Pacha Mama florece en San Francisco

La comunidad quichua, descendiente de la cultura Inca de Sudamérica, celebró en el barrio hispano de San Francisco la fiesta del Sol, y año nuevo, el Inti Raymi
Pacha Mama florece en San Francisco
La familia de Augusto Oyagata, de origen quichua, disfruta del Inti Raymi 2013 en San Francisco.
Foto: Ricardo Ibarra / El Mensajero

SAN FRANCISCO.— A través de las ventanas que rodean el salón de gimnasia en la escuela de St. Peter, la ciudad aparece nublada, con agua pulverizada en toda la atmósfera; un escenario gris. Adentro es todo lo contrario, la duela de madera donde los colegiales practican el basquetbol da al espacio tonos más amarillos y soleados, hasta hace calor, o se siente.

Afuera, un día más de frío y llovizna de verano sanfranciscano; adentro, la celebración del Inti Raymi, el festejo andino que los inmigrantes quechuas del Ecuador han importado al barrio para celebrar las cosechas alimentarias, el solsticio de invierno y demás bendiciones del Padre Sol.

La cultura quichua tiene una expresión cultural más de los hijos de la Pacha Mama —Madre Tierra—, pero como en cualquier otra fiesta latinoamericana, no falta en ese salón del barrio de la Misión, la comida –realizada casi toda con el ingrediente básico del maíz–; las bebidas, como la chicha, el agua de maracuyá o el té de coca; el canto, compartido por miembros de la tribu Ohlone, antiguos descendientes de los primeros habitantes de esta zona conocida ahora como Área de la Bahía; y, por supuesto, el baile, que con ritmos andinos desplegaron hombres y mujeres, enmascarados o descalzos o con faldas o con sombreros de alpaca o de lana.

Para iniciar, Augusto Oyagata, organizador del festejo, ejecutó una ceremonia de limpieza entre los asistentes. Contó que allá en su tierra ecuatoriana acostumbran hacer ese ritual cerca de cascadas, pero ante las limitaciones urbanas, utilizó pétalos de flores para bendecir a cada uno de los que llegaron al lugar ubicado en la calle Alabama, entre la 24 y 25.

“Para nosotros (los quichuas) esta ceremonia es una herencia de nuestros ancestros, los cuales nos han transmitido con toda su sabiduría para que nosotros como hijos podamos seguir cultivando en el lugar donde nos encontremos, es el tiempo de las cosechas (…). Como mayores también queremos fortalecer en la memoria de nuestros hijos, que ellos aprecien y aprendan para que este evento tan especial perdure”, explicó Augusto.

La comunidad quichua en San Francisco organiza el Inti Raymi desde seis años atrás. “Queremos que la gente vea nuestra cultura ecuatoriana”, acentuó Gladis Maiwa, con vestido tradicional, largos aretes platinados pendiendo de sus lóbulos y un collar dorado sobre su pecho. “Vemos una nueva generación en nuestros hijos. Queremos que ellos aprendan de dónde viene el origen de sus padres, su cultura. Por eso mantenemos viva nuestra cultura. Nosotros como padres indígenas, nativos que somos, de una tribu Inca, les educamos de dónde venimos y por qué nos mantenemos con esta vestimenta. Eso es el vivo ejemplo, más que mil palabras para un niño que va creciendo”.

Néstor Vinicio Alvarado, poeta ecuatoriano radicado en San Francisco, fue el conductor de la ceremonia. En uno de sus tiempos libres nos dijo: “La Pacha Mama es la que nos abriga, la que nos provee la comida y sus frutos, junto con el Sol que alumbra para que los frutos produzcan, entonces la tierra es la parte fundamental; nacimos de la tierra y vamos a la tierra, es la relación del hombre con la tierra, el hombre con el maíz que es el cultivo tradicional de nuestra América”.

Así, en otro clima, otro espacio, con otra estación en el año, los quichuas, junto con otros hermanos de Ecuador, Bolivia, Perú, Chile, Guatemala, México y Estados Unidos, celebraron una fiesta más al Sol. Así, aunque nublado. Aunque se estuviera a miles de kilómetros del punto de origen.