Directriz de Obama convierte a empleados federales en informantes

El decreto fue ratificado después de que trascendieran las filtraciones del soldado Bradley Manning y el medio digital WikiLeaks
Directriz de Obama convierte a empleados federales en informantes
El programa de Obama cubre cada agencia federal de Estados Unidos.
Foto: Archivo / AP

Washington (PL) – En una acción que recuerda la época de la persecución en contra de los ciudadanos que disentían con alguna política de Washington a mediados del siglo pasado, el presidente Barack Obama ordenó mediante decreto que los empleados federales se vigilen entre sí.

La directriz ejecutiva, emitida en octubre de 2011 como parte del Programa contra Amenazas Internas (Insider Threat Program, ITP), implica denunciar ante las autoridades estadounidenses a aquellos colegas que les resulten “sospechosos de traición”.

La orden de Obama establece una red de millones de burócratas federales cuya misión es observar a sus propios compañeros de oficina para detectar aquellos comportamientos considerados de alto riesgo para la seguridad nacional.

La acción recuerda la época del senador republicano Joseph McCarthy (1908-1957), quien desató una persecución mediante audiencias senatoriales contra comunistas, sindicalistas, artistas, escritores y científicos estadounidenses que le parecieran sospecho de colaborar con la Unión Soviética.

La directriz de Washington fue ratificada después de trascender las filtraciones del soldado Bradley Manning y el medio digital WikiLeaks, según un reporte de McClatchy Newspapers y la cadena de televisión Fox News.

El programa de Obama cubre cada agencia federal de Estados Unidos, incluyendo los Cuerpos de Paz, el Departamento de Educación y otras instituciones sin relación alguna con documentos clasificados como secretos.

Bajo los códigos del ITP, una investigación se activará automáticamente contra un trabajador que sea señalado por otro colega con indicaciones de maniobras amenazantes para la seguridad de Estados Unidos, sin verificarse que se trate de sospechas infundadas.

Este hecho trasciende en momentos en que Estados Unidos ha quedado expuesto por el extécnico de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) Edward Snowden que develó la existencia de un sistema de espionaje global, que ha colocado a Washington en ruta de colisión con muchos de sus aliados, principalmente de la Unión Europea.