Parteras de California reclaman sus derechos

Comadronas quieren trabajar con Medi-Cal y tener menos control médico
Parteras de California reclaman sus derechos
Lynn Gatton mide el crecimiento del feto de una paciente.
Foto: AP

SACRAMENTO.— Victoria Perez, nacida en San Francisco e hija de padres latinos, ha tenido a sus dos hijos de 6 años y 21 meses asistida en su casa por una partera.

“Estaba viendo a una doctora, pero no sentía esa conexión con ella. En una conversación, escuché de las parteras. Y dije, si ese el momento más importante de mi vida, porqué no intentarlo. Fue una experiencia muy bonita tener a mis hijos en mi casa, apoyada por mi esposo, mi madre, mi hermana, la partera y su asistente”, cuenta Victoria.

Las parteras o “comadronas” no sólo se niegan a desaparecer como profesionales que asisten a las mujeres en partos de bajo riesgo en su propio hogar, sino que no quieren depender más de un médico en California.

Pero aunque tienen autoridad para solicitar materiales, con frecuencia los proveedores o laboratorios les piden la orden de un médico, algo que les dificulta su trabajo.

“Para nosotras es difícil conseguir, por ejemplo, cosas mínimas como oxígeno”, dijo Jennifer Neira Heysek, una partera hispana con licencia en el condado de Alameda.

Pero ahora un proyecto de ley busca remover las barreras que enfrentan las parteras para que puedan trabajar sin supervisión médica y que el pago de sus servicios sea reembolsado por Medi-Cal.

Susan Bonilla, asambleísta demócrata de Concord y autora del proyecto de ley AB1308, explica que éste trata de dar opciones a las mujeres embarazadas, para que decidan entre un doctor y una partera de acuerdo a sus preferencias

“Creo que las mujeres en California deben tener la opción de parir en su casa asistidas por una partera o en un hospital por un médico”, dice Bonilla, explicando que, además, para el estado representaría un ahorro de dinero.

De acuerdo con Neira Heysek, los servicios de una partera cuestan en promedio en el área de la Bahía de San Francisco y en Los Ángeles unos $5 mil, incluyendo exámenes y seis semanas posparto.

Se estima que el costo promedio de un parto en un hospital es de 50 mil dólares.

Las parteras o “comadronas”, muy reconocidas en la cultura latina, no tienen una fuerte demanda en California en parte porque la mayoría de los seguros de salud no contemplan el pago de sus servicios. Las coberturas HMO no los cubren y sólo algunos planes PPO los aceptan.

“Solo entre el 1 y 2% de la población acude a una partera, pero hay una tendencia a la alza que hemos estado viendo desde hace cinco años. Y esperamos que ese porcentaje se duplique”, observa Sarah Davis, presidenta de la Asociación de Parteras de California, explicando que en el estado hay 300 parteras con licencia.

Un reporte publicado en la Revista de Parteras y Salud de la Mujer arrojó que el 8.1% de las mujeres en el país parieron en 2009 con la ayuda de una partera. Una cifra considerada sin precedentes.

Neira Heysek, quien estableció Generations Midwifery Service, una empresa que asiste a mujeres a dar luz en su propia casa, en una clínica de parto o en un hospital, señala que California necesita más parteras, especialmente latinas, y explica que para ser partera estudió tres años adicionales luego de graduarse de la universidad.

Molly Weedn, de la Asociación Médica de California, dijo que no tienen una posición sobre la medida AB1308 pero están comprometidos a trabajar con su autor para encontrar la mejor solución para los pacientes por lo que continuarán en conversaciones. La Asociación de Planes de Salud de California que representa a las compañías de salud tampoco tiene una posición sobre el tema.

California es uno de tres estados que no permiten parteras sin la supervisión médica.