Chevrolet Volt 2013, a prueba de manejo

Usuarios que buscan un ahorro logran su cometido con creces al optar por la compra del Volt, pues las primeras 40 millas del día se recorren sin gasolina
Chevrolet Volt 2013, a prueba de manejo
Desde el 2010, Volt se ha posicionado en la preferencia de los usuarios.
Foto: Chevrolet

Desde su lanzamiento en 2010 el Volt se ha hecho un lugar en el mercado estadounidense, atrayendo a los usuarios que buscan un ahorro (cuestión potenciada por el aumento de precio del combustible) y a los interesados en cuidar el medio ambiente.

La clave para ofrecer buenas prestaciones combinadas con un consumo y una emisión de gases contaminantes reducidos es su sistema de propulsión denominado Voltec. El mismo está compuesto por un motor eléctrico de 111 kW (149 HP) alimentado por una batería de ion-litio de 16 kWh.

Al funcionar en modo exclusivamente eléctrico el auto es capaz de recorrer 40 millas con la energía acumulada en la batería.

Cuando la batería se queda sin carga entra en escena el motor de combustión de 1.4 litros y 84 HP, que alimenta al eléctrico (encargado de la impulsión) y extiende su autonomía en 344 millas (permitiendo recorrer un total de 382 millas).

Este sistema obliga, como es lógico, a una carga diaria del Volt.

Aunque se ofrece un cargador portable (ubicado en el baúl), lo más normal es alimentar la batería mediante un tomacorriente hogareño.

Nosotros utilizamos una salida estándar de 110V que tardó 12 horas en lograr una carga total, pero normalmente los cargadores permanentes ubicados en los garages de los usuarios de este vehículo son de 220V, por lo que el tiempo de carga se reduce hasta las 4 horas.

Asi podemos ver como el sistema de alta eficiencia del Volt ofrece grandes ventajas en cuanto ahorro, autonomía y respeto por el medio ambiente.

Pero otra cosa es al momento de hablar de las sensaciones de manejo, las cuales son similares a los de otros modelos híbridos: en el modo de conducción Normal sus prestaciones son bajas, debido a que el sistema busca conservar la energía. Algo muy distinto es en el modo Sport, ya que el alto e inmediato torque que ofrece el propulsor eléctrico mejora de forma notoria la respuesta del Volt.

Pero el momento más particular que vivimos al mando del auto fue cuando lo condujimos en modo Eléctrico, ya que el sistema no genera ruido alguno, produciendo un gran contraste al compararlo con un auto a combustión.

Esta impronta de auto diferente se hace patente en su estética, dominada por una parrilla sólida con pequeñas rejillas de ventilación, la extraña tapa de la boca de carga ubicada al lado de la puerta del conductor, las molduras brillantes en las bases de las ventanas y una zaga que presenta una luneta de suave declive y faros de diseño especial.

El interior agudiza la sensación de auto “único” gracias a una disposición moderna y orientada hacia el conductor de los controles. La pantalla digital de los intrumentos se combina con la secundaria (ambas de siete pulgadas, una táctil) y con los botones integrados en la consola central.

De manera estándar el Volt incluye el sistema MyLink con Bluetooth y comandos por voz, reproductor de MP3, USB, radio satelital y climatizador automático entre otros.

En el diseño estructural del Volt influyó mucho la disposición de su planta motriz, de esta manera se explica que solo hayan dos butacas traseras (debido a la batería en forma de T) y que el baúl se encuentre tan elevado respecto del suelo (porque la batería y el tanque de combustible se ubican debajo).

De esta manera el Volt se erige como un vehículo ideal para la ciudad que permite ahorrar en gasolina hasta 6.500 dólares en cinco años, comparándolo con un auto de combustión. Con este tipo de ventajas Chevrolet busca sacar una luz de ventaja en la encarnizada batalla que viene realizando contra su competidor más directo, el Nissan LEAF.