De La Tierra, unidos por el metal latinoamericano

Miembros de Los Fabulosos Cadillacs, Sepultura, A.N.I.M.A.L. y Maná, buscan revivir al metal latinoamericano
De La Tierra, unidos por el metal latinoamericano
De izquierda a derecha: Andreas Kisser, Andrés Giménez, Alex González y Flavio Cianciarulo, integrantes de De La Tierra.
Foto: Suministrada

OAKLAND.— Derrocar tabúes y abrir nuevas puertas para el metal es la meta principal en el proyecto De La Tierra, un cuarteto transnacional compuesto por músicos tan exitosos como reconocidos internacionalmente, que se unieron simplemente “por amor a la música”.

Todo comenzó con la intención de Alex González, baterista de Maná, de formar un proyecto de banda paralelo donde pudiese expresar su lado más pesado y su afición por la música metal.

“Con Alex nos conocíamos desde la época que yo tocaba todavía en A.N.I.M.A.L. y en los tours siempre nos cruzábamos”, recuerda Andrés Giménez, al teléfono desde Buenos Aires, Argentina. “En los camarines siempre terminábamos hablando de bandas de metal, porque a él le gusta mucho el metal”.

A.N.I.M.A.L., la banda de metal con más proyección internacional que emergió de la escena argentina durante los años noventa, dejó de existir como tal a comienzos del nuevo milenio, y si bien su líder y fundador, Andrés Giménez, continuó con su carrera como guitarrista y vocalista de nuevos proyectos, nunca volvió a revivir el nivel de popularidad de aquel entonces.

Pasaron ocho años desde que González y Giménez platicaron por primera vez sobre la posibilidad de formar una banda juntos y hace dos años volvieron a cruzarse en Buenos Aires, en una escala de la gira de Maná por el sur del continente. “Fui a saludar a Alex después del show y me dijo: ‘vamos a hacer realidad el sueño este que tenemos hace años, ¡hagámoslo!’”.

Fue entonces que se reunieron a ensayar por primera vez. Giménez sugirió como bajista a Flavio Cianciarulo, también conocido como Sr. Flavio, argentino radicado en México, miembro fundador de Los Fabulosos Cadillacs. González convocó, para el puesto de segunda guitarra, a Andreas Kisser, de la banda brasileña Sepultura, ícono máximo del metal latinoamericano. Fue Andreas quien propuso De La Tierra como nombre para el cuarteto y así se fue formando, vía e-mail y ensayos por Skype, el primer súper grupo del metal latinoamericano.

Giménez, sin embargo, reniega del término, “no somos ningún súper grupo”. La idea de una banda con tantos músicos famosos pareciera la premisa de un reality show o un engendro pergeñado por el equipo de marketing de un sello discográfico y tanto Giménez como el resto de los músicos quieren dejar bien en claro que no es así: “Somos simplemente cuatro amigos que se juntaron a hacer música juntos”.

El género del heavy metal tuvo históricamente mucho arraigo en el público latinoamericano, especialmente entre adolescentes y jóvenes varones, alcanzando su pico de popularidad durante la década de los noventa. Sin embargo, a partir del nuevo milenio su presencia en las radios y los medios especializados decayó abruptamente, creando la ilusión de una carencia en el metal latino. “Yo no creo que el interés del público en el metal haya desaparecido. Cuando vienen a tocar Ozzy o Maiden a Latinoamérica llenan estadios de fútbol”, aboga Giménez, fiel defensor del género, y acusa, “se apagó por una cuestión de medios, no hay muchos medios que difundan metal. En los noventa había programas de radio y televisión especializados. Estaba Headbangers en MTV Latino. Había muchas revistas”.

“No venimos a tocar porque queremos ser los números uno. Si sirve para que el metal latinoamericano hacia el mundo resurja, bienvenido sea. Ese es nuestro gran objetivo. Abrir una puerta para que el metal latino nuevamente resurja hacia el mundo”, se anticipa Giménez y remata, “en Latinoamérica hay músicos increíbles”.

Quizás el único obstáculo con el que De La Tierra pueda cruzarse en su camino al éxito internacional está en los prejuicios comunes de la ortodoxia metalera, especialmente por la inclusión del baterista mexicano, cuya pertenencia al conjunto de pop Maná es un estigma imborrable entre los rockeros que se precian de tales.

“Los que son muy prejuiciosos, que se busquen otra banda para escuchar”, amenaza Giménez. “Yo no creo que nadie vaya a despreciar a De La Tierra porque toque el baterista de una de las bandas de pop más grandes de Latinoamérica. Todo lo contrario. Se van a quedar asombrados. Los que vean a Alex como el anticristo del rock, lo lamento por lo que se pierden” y concluye: “No se fijen en Maná, fíjense en Alex González, el baterías de De La Tierra”.