Exposición muestra cara creativa de Tijuana

Exhibición presenta trabajos de nuevos artistas

Una de las piezas de la exhibición, de Hugo Crosthwaite.
Una de las piezas de la exhibición, de Hugo Crosthwaite.
Foto: Hugo CrosthwaiteLuis De Jesús

Hace casi una década, el escritor mexicano Rafael Saavedra profesó su amor a su compleja, contradictoria y dinámica ciudad natal en el ensayo Tijuana Makes Me Happy.

Esa frase, que luego fuera popularizada como título de una canción del proyecto de música electrónica Fussible, sirve de nombre a una exposición artística de aquella urbe cosmopolita que se exhibe actualmente en el Consulado de México en LA.

Tijuana Makes Me Happy. Multidisciplinariedad en la Frontera consiste de los trabajos de una docena de artistas modernos representativos de una diversidad y fuerza creativa que raramente logran titulares en la prensa nacional e internacional al competir con la violencia, el narcotráfico, la inmigración, el crimen y otros dramas de la vida diaria.

“Es un fragmento de la escena cultural de Tijuana de los últimos años que incluye pintura, arquitectura, video, música y otros medios”, dice Illya Haro, curadora de la muestra. “Tijuana tiene una imagen muy dañada, de una ciudad que muchos no conocen… Los artistas aprovechan toda la realidad para hacer cosas positivas”.

Junto a una pared de la galería del consulado se levanta Robotlicue, un enorme dibujo a lapiz carbón con retoques acrílicos sobre cartón cuya figura central es un personaje híbrido de futurismo y tradiciones ancestrales, rodeado de juguetones niños.

“Es una mezcla de Robby the Robot de la película de ciencia ficción Forbiden Planet y Coatlicue, la diosa azteca”, dijo Hugo Crosthwaite, quien creó la obra de dos metros de alto especialmente para la exposición. “Ambos iconos representan la imagen de la madre que protege a la humanidad”, explicó, agregando que él creció con sus raíces mexicanas influidas fuertemente por la vecina cultura norteamericana.

En un rincón se exhiben dos fotografías de Christian Vargas, Lux I y Lux II, las cuales fueron impresas a tinta sobre canvas. En ambas, rayos de luces se cuelan por rejas de puertas y ventanas para romper la oscuridad de una recámara y una cocina, revelando la intimidad de frágiles colores.

“Son esculturas de luz”, dijo Vargas. “Son el registro de mi casa en Tijuana”.

Por su parte, Charles Glaubitz explora la dualidad en las pinturas Guerrero Imagine y Guerrero Materia, la primera con una multitud de seres de vivos colores que simbolizan el espíritu creativo y la segunda dominada por un pálido amarillo y grises y entes con armas de fuego como expresión limitada del mundo material.

“Es el conflicto del ser, la expresión de ese mito en donde el espíritu y la materia no han logrado reconciliarse”, dijo el pintor.

Otros artistas que participan en la exposición son Acamonchi, Paulina Casmur, Ejival, Verónica Glezqui, Jorge Gracia, Pablo Llana, Pepe Mogt, Julio Orozco, Giancarlo Ruiz y Fritz Torres Carrillo.

Esta es la primera vez que la exhibición se realiza en el extranjero, pero hay planes de llevarla a otras partes del mundo.

“La llevaremos a otras ciudades de Estados Unidos y países latinoamericanos”, dijo Haro, la curadora.