Índice de corrupción y Centroamérica
Si bien los cambios grandes no se producen de la noche a la mañana, llama la atención que caigan los pequeños, los gatos
El ex presidente de Guatemala Alfonso Portillo, fue extraditado este año y aguarda juicio en Nueva York. Crédito: Archivo / EFE
Esta semana, el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) de 2013, que produce Transparencia Internacional, no sorprendió en cuanto a Centroamérica respecta. Guatemala, Honduras y Nicaragua figuran entre los 30 países más corruptos de los 177 evaluados en el informe del IPC de este año.
En Guatemala, la noticia surgió el mismo día que el gobierno anunció la captura de 21 personas involucradas en una red de lavado de dinero en el occidente del país, y la capital. Según la información, los detenidos blanquearon cerca de $48 millones de dólares entre 2009 y 2010 por medio de una empresa de cartón. El dinero provenía de ganancias del narcotráfico. Fue una sorpresa. Raras son las noticias de capturas en casos de lavado de dinero. ¡Hasta dieron ganas de aplaudir!
Da gusto que las autoridades hagan su trabajo. Pero también da sinsabor porque pareciera que las capturas son selectivas. Comparar este caso con otros de alto perfil nos deja con la sensación, como decimos coloquialmente en Guatemala, de que “nos dieron atol con el dedo”. Si bien los cambios grandes no se producen de la noche a la mañana, llama la atención que caigan los pequeños, los gatos. ¿Y los grandes? Bien gracias.
Entre los grandes, uno de los pocos capturados (y porque lo pidió EE.UU.) es el ex presidente Alfonso Portillo, extraditado este año y quien aguarda su juicio en Nueva York (aunque no era el pez más gordo en este caso). En Guatemala fue capturado, juzgado y absuelto por cargos de corrupción. Y lo fue sólo después que la orden de captura, y pedido de extradición estadounidense (por lavar dinero vía EE.UU.), empujaron a su captura—en la que fue instrumental la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Si no, la fiscalía neoyorkina quizá todavía estaría esperando que Guatemala capturara a Portillo.
Ya lo anunció un estudio de La Red, una organización dedicada a investigar crimen transnacional. En Guatemala, las principales fuentes de dinero lavado son el estado (cuando el dinero es robado por funcionarios corruptos), el narcotráfico, y las extorsiones.
Así, resulta difícil olvidar el caso de la guatemalteca Marllory Chacón Rossell, señalada como una de las principales lavadoras de dinero para el mexicano Cartel de Sinaloa en Centroamérica. El Departamento del Tesoro estadounidense lo anunció así en enero de 2012. Lo repitió en agosto del mismo año. Y nada. Lo más que hizo la Fiscalía General fue solicitar que a Chacón se le prohibiera salir del país, y ordenó una investigación. La Fiscalía de Lavado de Dinero luego aseguró que no había ningún movimiento irregular en las cuentas bancarias de Chacón, y el gobierno le permitió salir del país.
El Periódico de Guatemala publicó que Chacón salió librada porque era amiga de la actual vicepresidenta del país, Roxana Baldetti. La vice mandataria lo negó vehemente. Sin embargo, quienes frecuentaban el salón de belleza del que Baldetti era dueña hace 20 años recuerdan bastante bien las visitas de Chacón al lugar, y la amistad entre ambas. Pero a estas alturas, pocos se acuerdan del anuncio del Departamento del Tesoro de EE.UU.
Lo que el IPC no menciona es que la corrupción le extiende la alfombra roja al crimen organizado, a la impunidad y la violencia. No es casualidad que Guatemala y Honduras tienen las tasas de homicidios más altas de la región. Como una excepción, El Salvador punteó más alto que ambos países y ostenta haber reducido su tasa de homicidios, pero sigue estando en entredicho respecto a sus métodos para lograrlo—como la supuesta tregua entre pandillas.
Entonces, la desarticulación de una banda de lavado de dinero en Guatemala se aplaude. Pero basta ver dónde está el país y Centroamérica en el IPC para que esa alegría sea sólo flor de un día.